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sábado, 24 de octubre de 2020

REPASO ASPECTOS DEL DÍA A DÍA A DIA DE LINDA EN CASA

 Tanto querer reflejar la vida de Linda en aspectos y situaciones distintas, me doy cuenta que no reflejo nada o suficiente la dedicación total de Linda, a mí y muy especialmente a nuestros hijos.

En Mataró con Sylvie me enseñó un montón de canciones  y modos y maneras de educar  a los niños que yo no tenía ni idea. Con ella aprendí las canciones de cuna francesas. En estos momentos , mientras escribo estoy escuchándolas en youtube, de la voz de Celine Dion y otros . La oigo a Linda y veo sus ojos brillantes, pacíficos y la carita de sosiego de Sylvie, que con mamá se volvía más dulce todavía. Daniel se volvía más pícaro, pero también reclamaba a mamá, le faltó mucho los primeros meses. Fueron muy difíciles. Pero con mamá acariciándole la cabecita y el brazo con suavidad exquisita, también se dormía.

Las fiestas de aniversario se celebraron siempre, y se soplaba la vela. Los flanes de mamá, las tartas de manzana, las mermeladas, los yogurts. y lo que fuera posible, allí estaba.

No se trataba de hacer cosas especiales. Las cosas ordinarias de cada día se convertían  en especiales, por el modo y la manera de hacer, proponer, enseñar, acostumbrar y vivir de tal modo que nuestros hijos  se encontraran felices y deseosos de llegar a casa,  de ir a buscar a papá y regresar juntos a casa.

Las canciones  "pour les enfants"  que ella les cantaba entraban en su corazón, les tranquilizaba y después dormían con una paz y una sonrisa , con besitos, a mamá y a papá y así un día y otro día, hasta que ya caían rendidos.

Daniel por sus "achaques", sus hospitalizaciones, y las de Linda hasta después del bautizo , al principio las "disfrutó " menos, pero mamá le recompensó después ya en casa. Y así consiguió reequilibrar la balanza de la dedicación a los hijos.

Nunca les faltó nada, y ella sabía interpretar antes que yo lo que querían o deseaban. Y esto, hasta ahora seguía igual y tenía un don de clarividencia que yo no he tenido nunca.

Si le hubiera hecho más caso, hubiéramos superado algunas dificultades y tropiezos , demostrando una actitud más firme, dialogante, pero firme.

¿Quién se ocupaba de que Sylvie y Daniel fueran al colegio, limpios, bien comidos, alegres y felices? Nunca les he visto a ninguno de los dos ir  de mala gana a la escuela.  Mamá siempre estaba a la hora para recogerles, que le contasen como ha ido el colegio, y la clases y los amiguitos y amiguitas.

Yo podía tener clases particulares y reuniones, LINDA NUNCA  PONÍA PEGAS AUNQUE NO TENÍA A  NADIE DE LA FAMILIA  PARA CONSULTAR . Pero vecinos sí hubo siempre. El baño para relajar y tranquilizar los ánimos no faltó ni un día, ni siquiera en Gelida con todos los problemas de agua, y de salud y debilidad.

Sí puedo decir que si yo llegaba muy tarde, los niños ya  dormían o acababan de cenar. El toque para juegos, y prepararse para ir a dormir lo implantó la TV en blanco y negro cuando cantaban : UN GLOBO, DOS GLOBOS, TRES GLOBOS, LA LUNA ES UN GLOBO QUE SE ME OCULTO ...

O bien  VAMOS A LA CAMA QUE HAY QUE DESCANSAR, PARA QUE MAÑANA PODAMOS MADRUGAR...

Y una vez preparados, las canciones de cuna francesas que yo aprendía sobre la marcha, y que Sylvie primero y después Dany escuchaban y tarareaban con la misma delicadeza que mamá las cantaba, y papá intentaba sumarse. Y los niños se dormían.

Si queréis  buscad en you tube Celine Dion y chansons pour berceaux. Ahí enuncio algunas:

 "Do  do l'enfant do, l 'enfant dormira ...". "Une chanson douce qui chantait ma mamà, en souçant  mon pouse  je l'ecoutais m' endormant" "frère Jacque, frère Jacques". Y muchas más.

Me olvidaba , a nuestros hijos les hablábamos en francés para asegurar una lengua materna comprendida, sentida e interiorizada. Con Sylvie lo pudimos hacer bastante bien, con Daniel también, pero menos.

De todas maneras el corazón de mamá ha hablado siempre en francés sobretodo cuando habla de los hijos y de nosotros dos. 

Nos iba bien. Y nosotros dos lo mantuvimos muchos años. Nos ayudaba a intimar, y no olvidar los orígenes de nuestro amor.

Y Castelldefels ya estaba a un tiro de piedra, lo difícil era encontrar vivienda. Todos los fines de semana íbamos a buscar recorriendo las calles y mirando y remirando pisos y el bolsillo, y la cartera y el bolso.

Fue difícil.