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sábado, 2 de enero de 2021

Y AHORA EMPIEZA UN NUEVO E INCIERTO FUTURO

 YA estoy experimentando y vislumbrando los caminos y senderos por los que habrá que pasar para construir poco a poco este nuevo año 2021.

Es como jugar a las adivinanzas o hacer los recorridos de los jardines encantados  para buscar la salida, pero en el año 2021 presiento que esos trayectos serán a oscuras o con los ojos vendados para hacer más inquietante el descubrimiento de cada día.  Lo mejor  es que será de noche cuando se haga la luz, y  ya sin vendas en los ojos, podamos preparar los vericuetos del próximo mañana desconocido pero que nos descubrirá nuestra vida y la de los que nos rodean.

Estos días pasados, he sentido la compañía de la familia y la soledad en la ausencia de Linda, que orientaba siempre el camino a seguir y que cada noche, hasta  siempre, nos dábamos tres besos. Esto ya no se repetirá,  y a partir de ahí, tengo que descubrir el trayecto a caminar para reencontrarnos, cuando tenga que ser.

Qué distinto es el mundo, el pueblo, la calle, tu casa este 2021. Vas dando vueltas, hablas en voz alta para que te escuches tu mismo y sientas que el amor y la lucha por el reencuentro  no se cansa de buscar y suspìrar  cada día  por la voz  que siempre te ha acompañado.

Se que tengo que aceptarlo. Ya lo he hecho; pero la carencia de la presencia y la distancia, oscura distancia , llenan el mañana de ansiedad para el reencuentro.

Una sola angustia sentí hace casi 47 años , cuando yo ya en Lima, y Linda en París, lejos, muy lejos  , era el temor de que no pudiera reunirse conmigo

Yo me había hecho la promesa: si no pudiera salir de París, me reuniría yo con ella. La vida no son todo facilidades, pero  la promesa de amor no se puede traicionar.

En aquella ocasión aun volando con la venda en los ojos, Linda sabía que al final estaría yo. Pero el miedo a lo desconocido, a lo imprevisto, al accidente, a  la soledad fueron para ella un esperar y confiar en que yo estaría allí. Y yo con una habitación alquilada soñaba que el sueño se haría realidad. Y lo fue.

Ahora el pasear, subir y bajar tiene sólo la esperanza de continuar esperando el devenir de cada día.

Tenemos dos hijos, dos nietos,un yerno  y una nuera que NOS quieren. Sylvie sigue conmigo y está al tanto de todo;  mañana aun con ojos vendados, sé que ella seguirá aquí y hará lo posible para que no decaiga; y prometo que, sólo por su dedicación, y porque Linda también lo quiere, no decaeré.

Así empezaremos el 2021 y hemos de conseguir que él no pueda destruir nuestra fe y esperanza.

domingo, 22 de noviembre de 2020

NUESTRO PRIMER ENCUENTRO Y OTROS MAS

 No fue en Lima. Fue como ya sabéis en París. Pero fue un encuentro porque ambos necesitábamos hablar. Yo creía que era solamente Linda la que necesitaba ayuda. Y la escuché varios días, unas veces en la iglesia Sant François d'Anthony otras veces en casa con su hermana Augusta. Pero la realidad era otra: los dos sin saberlo necesitábamos que alguien nos escuchara, nos comprendiera, nos diera ánimos para seguir querer viviendo.

Mis cajas de pastillas, y sus dosis de medicamentos, para la úlcera y para poder tener un ánimo sosegado, hicieron el resto. Descubrimos que nos faltaba"alguien" que nos pusiera en paz.

Este "alguien" fue precisamente el amor y la confianza, y la esperanza de que yo no la traicionaría. El amor y el deseo saltaban a borbotones en cada mirada, en cada roce, en cada espera en las escaleras del metro, en la rue Grenelle, en el parque de Luxemburgo, en el self.

Este primer encuentro duró un año.

Y siguió después: fue uno muy breve, en las puertas y a la entrada del banco de Bilbao en París. La llamé; mis padres estaban esperando. Yo no tuve el valor de decirles: estoy enamorado. Ni se dieron cuenta de que estaba allí. Le hablé, intente explicarle, !cómo lo iba a entender si recién empezábamos el descubrimiento del amor¡  Este fue el segundo.

La presión familiar era muy fuerte, demasiado fuerte para hacerle frente. La solución era huir lejos, para que nos encontráramos los dos otra vez y reiniciar una relación que apenas había comenzado y un amor intenso que se iba descubriendo. Y hubo un  tercero en Barcelona, el que yo creía que abriría las puertas para planear con calma nuestra vida futura. !No tenía la llave de bronce todavía¡

El encuentro en Barcelona en casa de mi hermana, fue un auténtico fiasco. Ernesto lo calificó de abuso de confianza, y yo de exceso de confianza en ellos que me habían visto a solas en Santander. Yo creí que habían entendido mi ruptura jesuítica y después mi necesidad de compartir con amor una vida.

Sinceramente me sentí traicionado. Y Linda volvió sola en autobús a París, a esperar... Hasta que salí hacia Lima. Unos días antes volví a París en avión para intentar reasegurarla, que al otro lado del charco, la esperaba y le preparaba una acogida. Estuve una horas, pero reafirmamos nuestra espera y confianza, no sin miedos para parte de los dos.

Después ya en Lima la vida nos cambió y nos remodeló.  A los dos días de llegar, fuimos paseando por el centro de Lima. En la calle Jirón de la Unión, una calle muy comercial, había joyerías. Nos faltaba nuestro anillo de compromiso: los dos lo queríamos.

Y salimos de allí con un anillo de plata, grabado por dentro con la fecha 28-I-1974 y en cada uno el nombre del otro.. Y nos fuimos a comer a un chino, junto a la plaza de armas.

Es desde esta fecha que siempre hemos contado nuestros años de matrimonio.

Y a partir de ahí cada día era un nuevo amanecer, lleno de luz y de alegría. Atravesar la plaza San Martín para venir al Ministerio y pasear juntos por la Avenida La Colmena o estar con los amigos que pasaban o que hacíamos en Lima y después en Quito, era un profundizar en nuestra esperanza de un futuro mejor. Nunca nos planteamos regresar a España o a Francia como lo hicimos. Nos dejamos llevar por las circunstancias y el viento a favor  para tomar las decisiones.

En Ecuador los encuentros vividos cada día, tenían una intensidad que superaba al sol ecuatorial que brillaba en  el inmenso azul del cielo y la grandiosidad del Pacífico junto a Guayaquil, Portoviejo.

jueves, 10 de septiembre de 2020

DESCLASIFICANDO HECHOS Y MEMORIAS

 

Siento temores y miedos de no ser fiel a la realidad del momento que intento explicar. No quiero traicionar la memoria que aflora vertiginosamente y a veces se para en un stop silencioso. Y en este momento ya no puedo seguir escribiendo.

Hoy estoy , me parece, preparado, aunque no soy escritor pero  sí que escribiendo me libero y pienso que otros pueden participar de nuestra liberación.

Mi estancia en París, mientras estudiaba, y desde el momento que la conocí y la amé varió radicalmente.

Me faltaba tiempo para tanta cosa: catecismo con los niños a las 7 de la mañana, la misa en la iglesia, las clases en la Universidad,  comer con Linda en el "restou" (restaurante niversitario)  hablar y regresar a Anthony, para esperarla a la salida del tren en Sceaux y decirle je t'aime a toujours. Regresar a la parroquia, hacer los trabajos de clase, reunirme con el párroco, y con feligreses. Y pensar en Linda.

Un día la convencí y vino a Barcelona, le dije yo, y conocerás a mi familia,particularmente a una hermana y un cuñado y tal vez a mis padres.  Vino en autobús. Y nos acogieron en su casa para poder conocerla mejor, y preparar a mi madre para la noticia. 

Estuvimos juntos unos días, e  incluso quedamos de acuerdo que subiríamos  al piso dejando como señal la luz del balcón, para evitar "tropiezos".

Yo entiendo que muchos se escandalicen, pero no puedo mentir. Era cura (jesuita) y quería a Linda con locura  .

Una noche, después de cenar , vino mi cuñado y nos dijo tenéis que marcharos de aquí, esto es insostenible, tu hermana se ha quemado haciendo un gazpacho, y al final, mamá se enterará.

Y nos pusieron de patitas en la calle con las maletas en la puerta de la escalera. Fue muy duro, entiendo que en su situación, y teniendo en cuenta la relación estrecha que creo que tenía con ellos, el impacto tenía que ser muy fuerte. Y lo fue.

Nos fuimos a un hotel en la Gran Vía y a los dos días regresó a París. Otra vez sola, y con una crisis interna muy grave.

¿Por que no cogí yo una maleta y regresé a París? Una  vez mas, por cobardía, y porque no me aclaraba en mi vida sentimental.

Hasta que un día recibí una llamada desde París que me trastocó. 

Linda estaba ingresada  muy grave y totalmente inconsciente. Era Mme. Marlière. Linda se había desplomado  al entrar a su casa.Cuidaba de ella todos los días.

martes, 8 de septiembre de 2020

LA VIDA YA NO SIGUE IGUAL


ME DOY CUENTA QUE ESTOY ESCRIBIENDO , COMO SI FUERA ELLA.

¿Tengo derecho a hacerlo?

Me vienen tantas palabras y vivencias, que sin darme cuenta lo hago. De todas formas así siento que es Linda quien cuenta y habla,  esto me da ánimos para seguir y recordar con más fuerza y sobretodo autenticidad.

Sigo.

Cada encuentro era una nueva ansiedad y angustia, reflejada en su hermoso rostro , pero sus bonitos ojos tornasolados, se volvían cada vez más  tristes, llorosos; yo por mi parte llevaba dentro la lucha interna de mi propia existencia.

Hice un descubrimiento: cada vez que me encontraba , paseaba y sobretodo hablaba con Linda , mi vida alegraba y las ganas de vivir reverdecían. Y Linda me decía lo mismo, y me preguntaba cómo podríamos juntar nuestras vidas, ...

Lo que sí estaba claro era que vivir unas dobles vidas, de apariencia y medio furtivas no podía ser.

Yo hablé con un jesuita, autoridad eclesiástica en Bolivia, dentro de los jesuitas, y me puso en paz con Dios, con la Compañía de Jesús y conmigo mismo. Fue en un café de los Campos Elíseos.

Increíble, pero dejé de tomar pastillas para el insomnio, la digestión, la acidez, la presión. Un solo beso de Linda, una sola mirada, y una palabra de ella, eran más que suficientes.

Linda habló con su hermana Augusta(DEP), y con Colette  Vanderhagen y George Bernardin, que regentaban una óptica en la rue de Rennes.  pero vivían muy cerquita de Chartres. Más tarde estuvimos en su casa y en el apartamento que tenía Colette en la rue de Vaugirard, en Paris 7èm ou 6èm. Seguro que hay una persona que se ha de acordar de esta calle, allí estuvo un verano. Con Colette cuando todavía vivían sus padres, !qué buenas personas y qué honestas¡ Los dos murieron de cancer, Pero  la amistad con Colette, Linda y yo la fortalecimos profundamente.  Fue de gran ayuda para saber a que atenerse si quería casarse conmigo ella nos aconsejaba no venir a Barcelona . No se equivocó en nada.

Nunca la engañaron, siempre la acogieron y la estimaron mucho. Qué lastima cuando los amigos están tan lejos y no sabes a quién recurrir cerca.

Pero nos queríamos, y esperábamos superar todos los tropiezos.

Linda decía sólo pienso en tí, ven a buscarme al trabajo y comemos juntos, y lo hicimos más de una, dos .... veces. Reía más que comía. Como el dinero era escaso, comíamos en los selfs services, o en el RESTAURANTE UNIVERSITARIO  aprovechando mi carnet de estudiante de sociología en la Sorbonne, En l'ecole  d'Autes  Etudes, cerca  del "pont d'Alma". 

El día que me cayó el vasito de vino dentro de las lentejas, Linda reía sin parar, yo rojo de vergüenza, no sabía qué hacer , y me las comí, y todavía reía. las escaleras del metro eran interminables, los segundos de espera eran horas, !largas horas¡

Y desde entonces me dí cuenta que había complicidad.   Y mucho amor y una gran generosidad  de su parte.He de reconocer que yo fui  un poco egoísta, aunque me parecía que no.

martes, 25 de agosto de 2020

ESPERANDO LA MISA EN CASTELLDEFELS

 El dia 6 de setiembre, en la parroquia de NTRA. SRA. DE MONTSERRAT, de VISTA ALEGRE  en CASTELLDEFELS,  la misa de las 12.00 horas será dedicada y ofrecida para LINDA.

Y esperando, retomo "la historia y la vida de Linda".

Soy yo que escribe y relata y recuerda, y quiere rendirle un homenaje, tal vez tardío, pero siempre necesario.

La verdad por delante. Ahora no hay impedimentos ni trabas. Su vida, su extraordinaria vida (una madre de familia dedicada a todos y cada uno de nosotros), merece ser contada  y divulgada y explicada para que sus hijos y nietos la recuerden siempre viva, sus amigos la conozcan y sus hermanos descubran el fondo del corazón que les amó profundamente en la distancia , y justo antes de morir (dos días antes), se acordaba de todos y cada uno de ellos. Muy especialmente de Manuel y Maria de Portugal.

NO quería acordarse de aquellos (muy pocos) que le hicieron todo el daño posible, y a los que ella nunca ofendió.  

El año 1972 llegaba yo a París, para la parroquia de St. François de Anthony al sur de París.

En el otro blog ya dije cómo.

Y empecé mi   vida de sacerdote para pagarme los estudios. Nunca quise depender de los jesuitas, aunque más de una vez tuve que claudicar.

Las misas eran... misas, pero entre los fieles había una persona que impresionó mi vida y mis ojos. Y mis sentimientos más íntimos.

Un domingo llamó a la puerta, se puso triste/sonriente, las lágrimas le caían pausadamente, y su preciosa cara brillaba  sin decir palabra. Quería hablar y sólo balbuceaba, miraba al suelo, parecía tener miedo. 

Le di un vaso de agua, se sentó, me pidió disculpas, su hermana esperaba fuera.  Me dijo que sufría mucho, que no sabía por dónde ir ni que hacer. Hablamos, hablamos, hablamos, lloraba, y levantándose me preguntó si podía volver otro día que estuviera más tranquila.

Y así quedamos.

Y volvió. Muchas veces. Y yo ya la esperaba. Era una buena persona maltratada por la vida;  Tenía que recuperar la esperanza y la alegría de vivir.