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viernes, 9 de julio de 2021

LOS LAZOS DE SANGRE

 Hace pocos días, publicaba en facebook una foto de Linda con Sylvie y Dani en La Manga del Mar Menor.  Allí dije que lo comentaría en el blog.

¿Por qué en plenas navidades nos fuimos allí?

Nunca entendí que, recién salidos de la clínica con una cesárea, una pierna quemada, como ya expliqué, por el bisturí eléctrico en el quirófano, al llegar a casa mis padres para celebrar juntos la navidad, Linda con mucho dolor, nos obligara mi madre a sacar a Daniel de una cama que había junto al comedor. y tuvieramos que ponerlo en su cunita.

Pasados los años, muchos años, mi hijo tiene ya va por los 41, se me abrieron inesperadamente unas lucecitas que me explican el hecho.

"los hijos de mis hijas son mis nietos, los hijos de mis hijos ...¿?  Esto lo decía mi madre. 

¿Por qué la frialdad en el trato hacia Linda y hacia nuestros hijos que no tenían culpa, ni habían hecho nada malo, salvo que ser hijos nuestros fuera lo malo?

Ahora pienso, ¿Cómo es posible que ni mi hermana María Asunción, ni me cuñado que es médico y sabía del dolor del muslo quemado de Linda (Diametro de 10 cmts) , ni mi otra hermana Pilar no intercediera para que pusieran su hijo Oriol, pequeño también, y Daniel en la cama para descansar juntitos?

Los hijos de mis hijas son mis nietos, pero los hijos de mis hijos...¿?

La clave fundamental me la dio SYLVIE hace cuatro días: l'avia le había dicho a ella, ya mayorcita la misma frase, pero más subida de tono, y ella era pequeñita todavía,  a ella se lo explicó así, en  catalán:

"Els fills de les meves filles, son els meus nets, pero els fills d'en Josep Maria, son fills de la dona d'en Josep Maria, ¿ho entens això ?

Si que lo entendió . Por esto todavía se acuerda. L'avia le dijo els fills d'en Josep Maria, no  le dijo de mi hijo, tu padre.¡Que yo recuerde nunca me lo había comentado Sylvie! 

Después vino el bautizo, M.-Asunción , no "pudo venir", Pilar también" se puso enferma", Ernesto se marchó ya que mi hermana se encontraba mal. etc.etc. 

Por la noche ingresé a Daniel con una gastroenteritis, y a la mañana siguiente a Linda por una eventración-post cesárea.

Y así estuvimos más de un mes, casi dos por la gastroenteritis del niño, y por las curas a lo vivo de la pierna de Linda. NADIE DE MI SUPUESTA FAMILIA SE ACERCÓ, PARA NADA.

Los vecinos y padres de familia de Ullastrell no faltaron ni un día. Mi hija era atendida por ellos.

Fue muy duro. ¡Qué lejos estaba la familia de Francia, y que distante estaba la familia de Barcelona y Igualada  !

Estuvimos pensando otra vez, dejar todo, y marchar hacia Francia. Pero nos dio miedo por los niños tan pequeños. Y Linda tenía miedo por mi trabajo. 

Y  al llegar  Navidades, nos fuimos para no repetir los viejos recuerdos del año pasado desde el nacimiento de Dani.

Y nos plantamos en LA MANGA DEL MAR MENOR. ¡Que tontos fuimos de no hacer cada año lo mismo.  Al fin y al cabo, la batalla por el entendimiento estaba perdida, y todo era una mera farsa, y no se arreglaría nunca. 

Pero me faltó valentía para ayudar a inclinar la balanza.

¿Sabéis otra manera más "fina" de humillar a una niña, y a su madre? Yo no.

jueves, 10 de diciembre de 2020

Y SUMA Y SIGUE

 Lo mejor de ser abuelos es que es algo deseado y siempre inesperado, y por tanto sorpresivo cada vez que la descendencia aumenta.

Todavía recordamos a  Dani y Aitzy, en el restaurante "el rincón ibérico". Fuimos a comer toda la familia. Dani le da una cajita, y dentro un chupete. No hacían falta muchas palabras para entender lo que significaba. Les dimos un beso, y mamá  y yo también  nos alegramos por la sorpresa, inesperada, pero deseada.

Fue una lástima. Fue una falsa alarma, pero Linda les dijo una y otra vez. No os preocupéis, cuanto más tranquilos estéis, antes nos haréis  abuelos también.

¡Seguro!

Y tenía razón, pero tenía miedo - y esto me lo dijo a mi más de una vez- de no llegar a tiempo de poder abrazar y tener en sus brazos a un segundo nieto .

Ya no estaba muy en forma, pero las ganas de participar, de estar y de vivir podían con todo. Y la noticia esperada y deseada llegó: ¡Ahora sí, íbamos a ser abuelos por segunda vez.

El 29 de julio  de 2018 venía al mundo Julen. Y a Linda nadie le pudo parar para que la acompañásemos a la clínica, para darle la bienvenida  al mundo  y a la familia.

Sentada en el sofá   de la clínica le sostuvo en sus manos y lloró de alegría. Linda creía que este momento ya no lo viviría, y gracias a Dios lo vivió, lo celebró, y le vio crecer y  trastear un poco por la casa.

Más tarde pudimos celebrar el bautizo todos juntos, las dos familias. Fue  emotivo- por lo menos para nosotros- Julen creo que no se enteró, pero participó activamente de la celebración. Si de alguna cosa se lamentaba de este feliz día , era de no tener un recuerdo, para que no se nos borrase de la memoria. No lo encontramos  por mucho que lo hemos buscado.

Pasados  varios días era más difícil vernos por la distancia y por la salud. Pero la modernidad trajo las video-llamadas. Era un disfrutar del nieto, aunque lejos, pero verlo en casa. La lástima es que cada vez se cansaba más, y hablar al móvil, y darle besitos a Julen era un querer y no poder. Con todo Dani, aunque venía pocas veces, sí se preocupaba de que Julen no olvidara a su yaya Linda. Y es verdad que la reconocía y la miraba y la daba besitos en el móvil. 

Todavía conseguimos celebrar la noche buena todos juntos y recoger los regalos que venidos de "todo el mundo" aterrizaban en casa de la yaya y de l'avi. ¡Milagros de Papá Noël ! Han sido los dos últimos años. Y los dos   ya con oxígeno la yaya.

Recuerdo la última vez que Julen vino a nuestra casa. La yaya estaba muy malita, y pensamos todos que era mejor para Julen y para la yaya evitar el encuentro. Nos equivocamos. Julen quería ver a la yaya y darle un beso. Es verdad que la yaya también lo deseaba. Y le llevamos a la habitación y se dieron un beso, un hermoso beso.

Le daba pena sentir al niño que pedía ¡la yaya , la yaya!. Y todavía pudimos celebrar el matrimonio civil en El  Vendrell, la familia al completo. La comida en el restaurante Vila Casals, fue la última celebrada todos juntos. Y esto que tuvimos la desgracia ¡gran desgracia! de que el ascensor se estropeara justo el día antes. Bajar la escalera apoyándose, y con el carrito de oxígeno,  fue una aventura. Pero regresar por la tarde y subir la escalera fue terrible, agotador, y un  quedarse sin fuerzas y sin aliento. La "recuperación" fue muuuuy lenta, y no se consiguió del todo.

Pero todavía  pudo enterarse de que iba a ser abuela otra vez.¡ pero esta vez si que no lo conoceré!

 Desgraciadamente, tuvo razón.

Mañana intentaré acabar estos capítulos de  ABUELOS  que ven el futuro en sus nietos.


 

martes, 27 de octubre de 2020

DISFRUTAR DE LA VIDA, DE LA CASA Y DE LOS HIJOS

 Recuerdo como si fuera ahora la alegría de nuestros dos hijos al celebrar una fiesta o hacer una pequeña salida, o simplemente que mamá les había preparado un postre,  un flan, una tarta...

Cuando Daniel tenía un año,  y Sylvie ya casi tres, decidimos celebrar las Navidades y el Año Nuevo fuera. Estaba Linda muy cansada del año pasado desde el  ancimiento de Daniel.

Y teníamos muy mal recuerdo del Año Nuevo en casa de l'avia. Fue demasiado duro  y nadie hizo ni caso de la situación que atravesábamos por la salud y por la incomprensión.

Fuimos a la Manga del Mar Menor, un apartamento con cocina, desayuno incluido y  cocina o restaurante. Hizo muy buen tiempo. Las fotos así lo atestiguan. 

Visitamos pocas cosas, pero nuestros paseos por la manga, fueron de lo más exquisitos. Fuimos hasta Cartagena (sería por simpatía con Cartagena de Indias), al pasar por Alicante nos paramos en un restaurante de carretera, A Linda le apetecía mucho, por la fama de las paellas valencianas.

Resumo. Era tan mala, seca, cruda , y las gambas y mejillones olían a pasado, pretérito perfecto pasado, tan pasado, que el metre vino , sacó la paella, canbió los platos , y nos ofreció un arroz caldoso de bogavante exquisito, y GRATIS junto con el vino. Los postres de los niños no los cobró tampoco.

Al regresar, habíamos celebrado  Papá Noel en el apartamento,  los niños tuvieron sus regalitos y estaban felices, pero "tocaba" ir a casa de l'avia y de l'avi, a recoger los regalos que los Reyes Magos traían allí.

A Dani l'avia le regaló (bueno el rey mago), un cochecito rojo de fricción que le encantó, mientras lo tuvo.  Sin saber cómo  desapareció al meterse debajo de un aparador, Dani lloró. Lo buscamos, y l'avia lo único que dijo es "no hay para tanto", pero Dani regresó a casa sin el regalito. Y nadie se inmutó. O bien la casa tenía agujeros, o bien alguno de los primos (todos eran más o menos pequeños) lo  escondió. Y nunca más se supo. Ni apareció.

En casa ,papá y mamá , si mal no recuerdo le compraron otro. Sylvie no tuvo problemas.

Lo más importante; que vistas las actitudes pensamos que era mejor no volver más.

Nos sentíamos desplazados, Eramos como un añadido a la fiesta familiar que ya llevaban años, muchos años celebrando, sin mí y después sin nosotros dos. Y después nuestros hijos que con mucha pena reclamaban a mamá , cámbianos de sitio.   Un poco alterábamos la rutina ya establecida mientras yo era jesuita, aunque algunas veces también iba.

Recuerdo la distribución de las mesas en casa de l'avia, era hasta grotesco los lugares asignados.  Resumiendo unos eran para los de siempre, y otros para los "recién llegados". Era normal, con nosotros no contaban por costumbre. Además Linda y yo hablábamos o castellano o francés, yo por supuesto también catalán.Una persona excepcional por su visión  de la libertad y por su aceptación de Linda , de nosotros y de nuestros hijos, con la que nos sentimos acogidos fue la tieta Pilar. Y sin condiciones. Que de joven le gustó volar libre por el mundo musical, su gran pasión era el violoncelo, y ya de mayor acogió a Linda con cariño y con dulces palabras. Tenemos más recuerdos sentimentales de la tieta PILAR PEREZ MALLA que de mi madre. Y recuerdos morales y cariñosos inmensamente mas .

Así fue como conseguimos que las fiestas en casa fueran fiestas, que los hijos recordasen  toda su vida.

Cuando pueda os pondré una foto en facebook con mamá, el Árbol de Navidad, los niños arrodillados cantando las canciones navideñas, para ir a dormir seguros de que Papá Nöel pasaría cada noche de navidad.

Y por cierto tomaba unas copitas de cava, un poco de turrón y dejaba siempre lo que pedíamos, y un poco más. Este más era el que añadía mamá. Las barbis, la cocinita, tren eléctrico,  el escalextric. Y sorpresas para todos. Qué bien y qué buenos recuerdos, . Qué ilusión preparar todo, !cuanto trabajo¡ y qué comidas mas exquisitas en casa, gracias a Linda y a su imaginación.Los juegos de mesa y las cartas francesas, junto con el ajedrez, parchís... como cualquier familia.

Mientras pudo siempre lo hicimos así. Y disfrutábamos.

Los domingos por la mañana nunca faltamos a misa, debajo de casa, en un local adaptado en la escuela "Vista Alegre", Organizamos un grupo de músicam cantos y escenografía, que el otro día en la misa, vimos que continua mejorado y ampliado. Javier Clemente es un líder, muy humano, y respira bondad y altruismo por los cuatro costados. El dirigía la música, con  Sylvie y Daniel a la guitarra, y otros que se sumaban.

En Castelldefels Linda se apuntó a un grupo de catalán, a otro para acompañar a ancianos en  las residencias, y entretener a los niños mientras daba yo clases, o ayudaba a la parroquia de Vista Alegre con Mn. Lluis.

Y la vida transcurría en paz. En verano la playa no se podía perder nunca, la piscina municipal y los partidos de los niños en la polideportiva, así como tomar algún helado en la Avda. Santa María y comprar de vez en cuando pollo a l'ast de verdad en los dos caballeros o un aperitivo en la "pasarela".

Jesús el pescadero, Luis el peluquero , la Choni, el mercado con la carnicería de la señora Teresa , la pescadería,  y el supermercado MAS MAS,  eran lugares de "culto" y de relaciones humanas. El estanco también durante unos años, sin olvidar la mercería de la calle Juan de la Cierva. Y el taller, y el herrero que me ayudaba as reparar el tubo de escape del DYANNE , y la zapatería que me dejaba los zapatos para que Linda no tuviera que bajar, la caixa del Penedès, de la Avda. Manel Girona. El kiosco junto a la plaza Juan XXIII, y a cinco minutos del colegio de los niños; El Jacinto Verdaguer. Todo estaba al lado y todos eran vecinos y te ayudaban en lo que podían.

Yo era "el maestro" y Linda era ... Linda, ! la mujer del maestro.¡ Castelldefels en el 1982 era un pueblo grande, luminoso, agradable para vivir.Con una linda playa ancha y larga y de fácil acceso. El canal olímpico  construido para las olimpiadas del 92, le dio un nuevo impulso y un reconocimiento más internacional, aunque Castelldefels pueblo, poco se benefició. Pero era bonito ir a pasear, mirar las regatas, y tomar el sol limpio y claro junto a él.

Más de 20 años vividos en la calle Iglesia 73, 2º 1ª, dan para muchas vivencias normales , pero que cuando falta el "motor" de la convivencia y de los ánimos, parece que el mundo, nuestro mundo se viene abajo. Se derrumba.

Pienso que escribiendo me va a durar más y no se olvidará ni se perderá en el silencio de las interminables noches y días que pasan y pasan, y seguirán pasando, sin nunca parar.