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miércoles, 12 de marzo de 2008

MI VIDA, SEGUNDA PARTE . UN PERSONAJE CURIOSO.

Mi francés allá por los años 70 no era  tan fluido como yo creía.
  Aunque es verdad que en el bachillerato cursé como idioma extranjero el francés y que a lo largo de mi formación como jesuita participé en varias "maisons francaises"...  al llegar a Francia - camino de mi exilio voluntario - después de los sucesos de Bolivia, me encontré casi casi analfabeto.
 Mi destino una PARROISE  ST. FRANCOIS al sur de París en Anthony. Allí se me ofreció la posibilidad de olvidarme, reciclarme como ser humano, reencontrarme conmigo mismo y al mismo tiempo reflexionar "metodológicamente" al estilo cartesiano. 
  Una parroquia suponía la posibilidad de sobrevivir en Francia y al mismo tiempo estudiar sociología religiosa en un centro de reconocido prestigio "L'ecole pratique des Hautes Etudes de Sciences religieuses et sociales". Por otra parte me liberaba de la carga afectiva que suponía la convivencia con la comunidad jesuítica de Rue de Grenelle, donde desde mi llegada para presentarme al Superior, no pasé de ser un personaje digno de - sic- ser estudiado. Un ser curioso que anhelaba explicarse y que como bicho raro era muy interesante, pero como jesuita era un pobre diablo que se había metido en camisa de once varas. 

  Como podéis comprender, desistí y no fui nunca más a aquella comunidad jesuítica... me traía demasiados recuerdos, malos recuerdos y la sangre me hervía otra vez. Recuperé mi costumbre de tomar pastillas y más pastillas, para la digestión, para el insomnio, para la tensión... sentía otra vez el peso de "comunidad organizada" que no tolera interferencias ni novedades que puedan alterar el ritmo diario.a confusión. Me enseñó a "tomar distancias" para aprender a valorar en su justo precio los avatares de la vida. Empecé a vivir de nuevo sin la angustia encima los hombros, sin las dudas en mi mente y con la fortaleza de querer VIVIR con plenitud el futuro, que sabía sería duro por lo que de enfrentamiento iba a tener con la sociedad, la familia, los jesuitas y sobretodo conmigo mismo. 

  El francés ya era más fluido. Pude enfrentarme ante un centenar de condiscípulos para explicar mi teoría sobre los incas y la destrucción de su imperio, la condescendencia de la iglesia con las capas pudientes de la sociedad latinoamericana para asegurarse favores y prebendas, que poco después pude comprobar en Ecuador muy especialmente ... Y pude enfrentarme a mi condición de jesuita para despedirme de la comunidad de Rue de Grenelle, no sin antes agradecerles que me hubieran escuchado y mirado con la misma atención que a un mono de circo  Seguiré , lo prometo y no tardaré tanto.