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lunes, 14 de septiembre de 2020

UNA AUTENTICA ESCAPADA A SANTANDER Y LA HUIDA DE TODO Y DE TODOS

   Y por qué?

En la primera parte del blog expliqué al  detalle mi regreso de Bolivia, pasando por Corumbá, Baurú, Campo Grande, Sao Paulo, y Río de Janeiro; por supuesto siempre detenido y custodiado por  policías y militares, hasta la cabina del avión de Iberia.

Ya expliqué entonces todas las vicisitudes. No las voy a repetir..

Pero callé unas particularidades, que ahora desde la distancia temporal y desde la soledad , fallecida mi esposa Linda, ya no tengo derecho a callar. 

Quizás así se entenderán muchas cosas.

Yo supe, me lo contó el P.  Sugrañes, que mi hermano se había movido ante el Ministerio de AA.EE., que los jesuitas de Barcelona, y los de Brasil, también, aunque todo era muy lento y opaco. Recuerdo  la advertencia al llegar al aeropuerto: "no hables, no expliques".

Y en"mi casa " silencios, miradas y ninguna pregunta. Tenía que volver a la comunidad y como si no hubiera pasado nada.

Por otra parte mi hermana y su marido estaban en Santander, él haciendo las prácticas de medicina en el hospital de Valdecillas (mientras hacía , si mal no recuerdo el final de las milicias Universitarias y tenía la oportunidad de hacer una especialidad médica) - si me he equivocado ,perdón- pero lo cierto es que me llamaron para que pasara unos cuantos días con ellos, para  rehacerme de la crisis  con la Compañía de Jesús, conmigo mismo, con la soledad experimentada en Barcelona, y me fue bien, y se lo agradecí.

Debía volver a la parroquia de Montserrat de Badalona, y seguir como siempre siendo jesuita, y sin la comprensión de mis padres, ni de mi familia por lo sucedido con la revolución de Hugo Banzer.

Salí del piso de mis padres, me fui a Lauria 13 , y desde allí conseguí la parroquia de Anthony  y matricularme en la Ecole D'hautes Études de Sociologie, de la Sorbonne.

El viaje , en coche con mis padres y mi hermana Pilar, estuvo bien. Coincidió con el atentado de Munich  durante los JJ.OO. Pero llegamos a  Anthony  a la parroise St. François sin  más nconvenientes.

Poco antes  de salir hacia Bolivia , hacia Sta.Cruz de la Sierra, tuve la alegría de poder ser testigo de la Iglesia en la boda de mi hermana en al Parroquia de Sta. Ana de Barcelona. Y no sólo esto,  celebré la eucaristía y lo más sorprendente, iniciamos juntos el viaje de bodas hacia Madrid en su coche. Yo después seguí en avión hacia La Paz y Santa Cruz de la Sierra, y ellos su luna de miel. Se lo agradecí y supongo que ellos estaban contentos , pero un poquito fastidiados , pero lo hicimos así. Y llegué cinco  días después a Santa Cruz de la Sierra, donde ya me esperaban Luis Bach y Victor de Villasante.

Yo creo que de las tres situaciones que he comentado,  la celebración de la boda, el viaje juntos a Madrid, y el acogerme en Santander  ,vino el creerme con  la libertad de poderles explicar después, a los dos años, mi relación con Linda e ir a pasar con ella unos días a su casa. en Barcelona. Me equivoqué .

El choque fue tan brutal que, a los pocos días , como ya he dicho, tuvimos que salir de su casa en Barcelona (supongo que deben seguir ahí  todavía) y buscar el hotel . Nunca creí que esta situación podría llegar. Qué ingenuo. Y Linda me hizo confianza

Poco después, muy poco después recibí la llamada de París de Mme. Marlière, y después  mis padres me llevaron a recoger mis cosas, y yo fui a despedirme de Linda y explicarle lo de mi futura inmediata salida al Perú.
Pero que la llamaría lo antes posible.
Esto ya lo he contado hace dos o tres días.Y como ya he contado la llamé y rellamé, y el 28 de enero de 1974, ya estaba conmigo en Lima.


jueves, 10 de septiembre de 2020

DESCLASIFICANDO HECHOS Y MEMORIAS

 

Siento temores y miedos de no ser fiel a la realidad del momento que intento explicar. No quiero traicionar la memoria que aflora vertiginosamente y a veces se para en un stop silencioso. Y en este momento ya no puedo seguir escribiendo.

Hoy estoy , me parece, preparado, aunque no soy escritor pero  sí que escribiendo me libero y pienso que otros pueden participar de nuestra liberación.

Mi estancia en París, mientras estudiaba, y desde el momento que la conocí y la amé varió radicalmente.

Me faltaba tiempo para tanta cosa: catecismo con los niños a las 7 de la mañana, la misa en la iglesia, las clases en la Universidad,  comer con Linda en el "restou" (restaurante niversitario)  hablar y regresar a Anthony, para esperarla a la salida del tren en Sceaux y decirle je t'aime a toujours. Regresar a la parroquia, hacer los trabajos de clase, reunirme con el párroco, y con feligreses. Y pensar en Linda.

Un día la convencí y vino a Barcelona, le dije yo, y conocerás a mi familia,particularmente a una hermana y un cuñado y tal vez a mis padres.  Vino en autobús. Y nos acogieron en su casa para poder conocerla mejor, y preparar a mi madre para la noticia. 

Estuvimos juntos unos días, e  incluso quedamos de acuerdo que subiríamos  al piso dejando como señal la luz del balcón, para evitar "tropiezos".

Yo entiendo que muchos se escandalicen, pero no puedo mentir. Era cura (jesuita) y quería a Linda con locura  .

Una noche, después de cenar , vino mi cuñado y nos dijo tenéis que marcharos de aquí, esto es insostenible, tu hermana se ha quemado haciendo un gazpacho, y al final, mamá se enterará.

Y nos pusieron de patitas en la calle con las maletas en la puerta de la escalera. Fue muy duro, entiendo que en su situación, y teniendo en cuenta la relación estrecha que creo que tenía con ellos, el impacto tenía que ser muy fuerte. Y lo fue.

Nos fuimos a un hotel en la Gran Vía y a los dos días regresó a París. Otra vez sola, y con una crisis interna muy grave.

¿Por que no cogí yo una maleta y regresé a París? Una  vez mas, por cobardía, y porque no me aclaraba en mi vida sentimental.

Hasta que un día recibí una llamada desde París que me trastocó. 

Linda estaba ingresada  muy grave y totalmente inconsciente. Era Mme. Marlière. Linda se había desplomado  al entrar a su casa.Cuidaba de ella todos los días.

martes, 8 de septiembre de 2020

LA VIDA YA NO SIGUE IGUAL


ME DOY CUENTA QUE ESTOY ESCRIBIENDO , COMO SI FUERA ELLA.

¿Tengo derecho a hacerlo?

Me vienen tantas palabras y vivencias, que sin darme cuenta lo hago. De todas formas así siento que es Linda quien cuenta y habla,  esto me da ánimos para seguir y recordar con más fuerza y sobretodo autenticidad.

Sigo.

Cada encuentro era una nueva ansiedad y angustia, reflejada en su hermoso rostro , pero sus bonitos ojos tornasolados, se volvían cada vez más  tristes, llorosos; yo por mi parte llevaba dentro la lucha interna de mi propia existencia.

Hice un descubrimiento: cada vez que me encontraba , paseaba y sobretodo hablaba con Linda , mi vida alegraba y las ganas de vivir reverdecían. Y Linda me decía lo mismo, y me preguntaba cómo podríamos juntar nuestras vidas, ...

Lo que sí estaba claro era que vivir unas dobles vidas, de apariencia y medio furtivas no podía ser.

Yo hablé con un jesuita, autoridad eclesiástica en Bolivia, dentro de los jesuitas, y me puso en paz con Dios, con la Compañía de Jesús y conmigo mismo. Fue en un café de los Campos Elíseos.

Increíble, pero dejé de tomar pastillas para el insomnio, la digestión, la acidez, la presión. Un solo beso de Linda, una sola mirada, y una palabra de ella, eran más que suficientes.

Linda habló con su hermana Augusta(DEP), y con Colette  Vanderhagen y George Bernardin, que regentaban una óptica en la rue de Rennes.  pero vivían muy cerquita de Chartres. Más tarde estuvimos en su casa y en el apartamento que tenía Colette en la rue de Vaugirard, en Paris 7èm ou 6èm. Seguro que hay una persona que se ha de acordar de esta calle, allí estuvo un verano. Con Colette cuando todavía vivían sus padres, !qué buenas personas y qué honestas¡ Los dos murieron de cancer, Pero  la amistad con Colette, Linda y yo la fortalecimos profundamente.  Fue de gran ayuda para saber a que atenerse si quería casarse conmigo ella nos aconsejaba no venir a Barcelona . No se equivocó en nada.

Nunca la engañaron, siempre la acogieron y la estimaron mucho. Qué lastima cuando los amigos están tan lejos y no sabes a quién recurrir cerca.

Pero nos queríamos, y esperábamos superar todos los tropiezos.

Linda decía sólo pienso en tí, ven a buscarme al trabajo y comemos juntos, y lo hicimos más de una, dos .... veces. Reía más que comía. Como el dinero era escaso, comíamos en los selfs services, o en el RESTAURANTE UNIVERSITARIO  aprovechando mi carnet de estudiante de sociología en la Sorbonne, En l'ecole  d'Autes  Etudes, cerca  del "pont d'Alma". 

El día que me cayó el vasito de vino dentro de las lentejas, Linda reía sin parar, yo rojo de vergüenza, no sabía qué hacer , y me las comí, y todavía reía. las escaleras del metro eran interminables, los segundos de espera eran horas, !largas horas¡

Y desde entonces me dí cuenta que había complicidad.   Y mucho amor y una gran generosidad  de su parte.He de reconocer que yo fui  un poco egoísta, aunque me parecía que no.