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miércoles, 28 de mayo de 2008

DE NUEVO POR TIERRAS AMERICANAS

El 24 de octubre del 1973 llegaba al aeropuerto de "EL DORADO" de Bogotá en un vuelo en solitario después de haber navegado 11.45 horas en sentido inverso a las agujas del reloj. Por esta razón llegué a las 07.00 horas habiendo despegado de Madrid a las 23.45 horas del día anterior. Después de descansar unos días en Bogotá , gracias a la ayuda de los jesuitas, pude visitar la "catedral de sal" (un inmenso túnel de sal reconvertido, por voluntad de los mineros, en iglesia). Es tanto o más impresionante que el "museo del oro" con piezas precolombinas, únicas y custodiadas en una caja fuerte de dimensiones colosales. La misma caja fuerte es el museo al que se entra con estrictas medidas de seguridad.
 De allí el viaje lo continué hasta Quito, joya del arte religioso barroco-jesuítico y franciscano. No sé si son más admirables sus ruinas, sus templos, Catedral, plaza de armas....o el museo que existe en Cotocollao, de las cabezas reducidas por los jíbaros. Y por fin me asiento en Lima... en busca de trabajo, vivienda y "soles" para poder iniciar el nuevo trecho de mi vida.. que pude iniciar gracias a la ayuda otra vez de los jesuitas peruanos. Sus ánimos, sus orientaciones para buscar trabajo y soporte económico fueron fundamentales para "echar pa lante". 
 Mi llegada al aeropuerto Jorge Chávez de Lima se produce el 3 de noviembre del mismo año 1973. A los pocos días, y después de probar fortuna como vendedor, agente comercial, orientador de equipos de ventas... por fin se me abre una puerta -dura y grande puerta para franquear en el Ministerio de Educación, en la Plaza San Martín. Tengo una entrevista con el Director Gral. de Educ. Laboral, de ahí me presentan al Ministro de Educación (Coronel Morales Bermúdez) quien en pocos días me confirma la aceptación para el cargo de Técnico Superior para la Dirección Gral de Educación. 
 
   En cuanto firmo el contrato y cobro mis primeros 600$USA llamo a Linda a París. Pero esto ocurrió en diciembre, justo antes de Navidades.

 Había encontrado ya una habitación con derecho a cocina en el barrio de Miraflores (pijo de verdad), un poco apartado de la mugre provocada por la calima persistente y tenaz del centro de Lima durante todos los meses de marzo hasta diciembre. Le digo que ya puede venir, que saldremos adelante y que juntos lo haremos mejor!! ¡Qué difícil es decir todo esto y mucho más por teléfono!! El trabajo en la DIGEBAL (Direc. Gral...) interesante, apasionante, distraído y creativo. El grupo de trabajo super interesante. Hasta uno se olvida de los terremotos, que los hay, muy frecuentes y fuertes. 

 PD. Todas las fechas las tengo ya ahora contrastadas por el pasaporte, inmigración, contratos de trabajo... y es importante saberlo ya que Pinochet, en la vecina república chilena ya hacía de las suyas y esto nos afectaría a nuestra permanencia en Perú y por supuesto a nuestro trabajo.

martes, 11 de septiembre de 2007

EL SARGENTO GONZALVES ENTRA EN ACCION

Era casi permanentemente el oficial de día. Aparentaba ser un hombre bonachón, sencillo, cordial pero algo distante o desconfiado y su aspecto físico, gordo, bajo, cabello canoso abundante y semiondulado así parecía confirmarlo. Y la verdad es que resultó así. Le había visto más de una vez. Siempre me saludaba con un "bon dia" y nada más Y cuando se iba por la tarde-noche, después de cenar se despedía con un "boa nocte". 
 Era viernes. A eso de las 11 de la mañana se me acerca, "da su permiso" y se sienta al lado mío en su -mi- habitación. "Pensaba que el señor padre podría venir mañana a comer conmigo en mi casa con mi esposa y mis dos hijos... en mi casa. Es muy sencilla pero mi esposa es muy creyente y además le acogerá de mil maravillas. !!¡¡¿¿??... Bueno los hijos mañana no estarán... Así estaremos más tranquilos para poder charlar con vd. y ver qué podemos hacer para ayudarle. !!!!¡¡¡¡ Entonces, si le parece , mañana cuando vayamos al hotel con el jeep del cuartel le llevaré a casa. No se preocupe, mi esposa lo tiene todo organizado, y yo por mi parte, por el cuartel, por el hotel y por el oficial de reemplazo también. -De acuerdo, pero tengo cierto miedo que no suceda alguna contrariedad y las cosas se me compliquen más. El sargento Gonzalves me hizo un indicación de silencio; paso un oficial le saludó militarmente y ambos se fueron. Al día siguiente, sobre las 11.30 apareció y sin ninguna preocupación me llamó. Subimos la jeep, camino de su casa. Allí estaba su esposa (no recuerdo su nombre) muy amable atenta y cuidadosa de su casa.
 Lo importante no fue la comida sino el plan previsto y preacordado con su esposo. Mañana, dijo, le acompañaremos a la misa de 11.00, la del sr. Obispo. Él le esperará después en la sacristía, para tener una entrevista, breve pero suficiente para que le conozca. Y él ya dirá después lo que se puede hacer. Mi cara debía parecer una caja de sorpresa y de miedo, aliñada con desconfianza, pero acepté sin hacer comentarios. Fuimos a misa, tal como estaba previsto. Me entrevisté con él en la sacristía. Fue muy breve. Me tomó mis datos, mis direcciones de España y de Brasil y de Bolivia y se acabó la entrevista. Le agradecí el interés... al irme ,como quien no da importancia a lo que va a decir, me comenta mañana a las once estaré en el cuartel, pediré por Vd. y hablaré con el Comandante en Jefe. Lo único que acerté a decir fue. MUCHAS GRACIAS!  De regreso el sargento ni me comento la entrevista. Fuimos de nuevo a su casa. Comimos y me devolvió al cuartel. El lunes a las 11.30 el sr. obispo no apareció ni el martes, ni el miércoles. Ni el sargento Gonzalves. Mi "estancia" volvió a complicarsae... como ya me suponía.