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miércoles, 30 de diciembre de 2020

POR FIN EL 2020 LLEGA A SU FIN.

 Siento que no puedo pasar el día, antes de que mañana el 2020 nos deje definitivamente. 

A vece he pensado que si se pudieran saltar los números de los años, hay algunos que no debieran  haber existido; ¡Pero  esto es una estupidez! porque a donde colocaríamos todos los sucesos acaecidos durante estos 365 días. Ellos han sucedido, los hemos vivido, compartido, sufrido, disfrutado y recordado a lo largo de este tiempo. ¡Y seguiremos viviendo con las marcas y señales vividas en este 2020.

Linda nos ha dejado, lo anunciaba hace ya tiempo, lo esperaba, sufría mucho, luchaba con toda su energía vital y me prevenía a mi:¡ ten cuidado! necesitas ayuda , no la rechaces, búscala y confía en tus hijos-nuestros hijos-. ¡Te quieren mucho! ¡Nos quieren mucho!, le dije, pero me corrigió y dijo: SI, PERO YO YA ME VOY, Y TU TE QUEDARÁS SOLO, CONFÍA EN ELLOS.  

Tu ves que ya no podías quedarte a dormir en el hospital, ¿Quién se quedaba? y ahora en casa, ¿quien me pone los calmantes para que no sufra  ?¿Quien me ayuda en la ducha en el hospital y en casa?

Es muy fuerte recordar todo esto, pero al final del año hay que hacer un balance y una meditación lo más sosegada posible, de todo lo vivido y desvivido, especialmente este último año.

Las noches en casa, los días sin fuerzas para moverse, pero con una mente tan clara que era capaz de adivinar lo que hablábamos Sylvie y yo por la noche o a lo largo del día. 

Ha sido un año que ya venía de lejos con malos presagios "superados a los largo de 2019" pero que a  principios de su estadía entre nosotros, nos "regaló":

-Un neumonía doble de Sylvie, ya a principios de la pandemia. Quedó ingresada y aislada casi diez días  y que tardó un mes largo en recuperarse. 

- Antes  una neumonía doble de nuestro nieto Alejandro, felizmente superada. Su origen fue un partido balonmano en una cancha destartalada, sin una pared, y con lluvia y frío en Montjuic. Justo antes de que se cerraran las clases.

-Todos sin coronavirus. Un "aviso" de complicación en nuestro yerno, que se superó rápidamente a base de antibióticos.

Y  entre todo esto estaba Linda que se preocupaba por todos, pero que ya tenía las fuerzas muy debilitadas por las constantes recaídas de crisis pulmonares y cardíacas. Tenía un grado de minusvalía del 73%. Su corazón no tenía la fuerza suficiente para expulsar el CO2 y su organismo se iba intoxicando poco a poco.

Una buena noticia saltó al ruedo para enfrentarse a tanta pena y dolor: Aitziber y Dani esperaban otro hijo. 

Los ojos de mamá brillaron, les dio un beso y les dijo: será niña (se equivocó, esta vez), se parecerá a mi. Después en privado me dijo,¡ pero yo ya no lo conoceré!. Aquí desgraciadamente tuvo razón.

Hubo otra buena noticia: Dani y Aitziber organizaron la boda civil en El Vendrell para que mamá pudiera estar en el acto. Y estuvo, actuó de testigo, firmó el acta matrimonial y después nos fuimos a comer todos juntos (Linda llevando el carrito de oxígeno, que no la dejaba  ninguna hora del día.)

Por cierto se casaron el día de los enamorados y comimos en el retaurante Vil.la Casals, en  San Salvador de El Vendrell, junto a la playa.

En una cosa tuvimos "suerte" . Gracias al confinamiento Sylvie pudo estar mucho más cerca y próxima para ayudarla y reasegurarla con sus llamadas a los médicos, al hospital, a cuidados paliativos, etc, y yo me sentía mucho más libre para estar junto a ella en todo momento. Y ¡Verla decaer poco a poco hasta... el fin pero acompañándola. Alejandro también bajaba cada día para darle un beso, y Diego también. Estábamos muy cerca y vivíamos el pesar de cada día. 

Y después vino lo peor. Ya os lo he contado. Linda se despidió de nosotros. Segura que se iba, y recibió la ExtremaUnción justo la tarde anterior a su muerte en paz. 

Siento mucho escribir así, pero como es  nuestra vida, necesitaba dejarlo impreso. Su ropa sigue oliendo a su perfume, su casa sigue- lo intento- igual; un poco más silenciosa, No hablamos los dos, pero yo sí le hablo y sé que me ha escuchado y en su silencio siento la respuesta: ¿cómo quería que fuera, o estuviera, o se viera? Y me resulta fácil complacerla. 

Acabo que Dios nos dé un feliz año 2021 y que Linda desde el cielo nos bendiga y nos acompañe.