lunes, 31 de agosto de 2020

LA VIDA EMPIEZA A TENER COLORES BRILLANTES

Con la familia que empezaba a conocer y a tratar  empecé a descubrir que aun trabajando y estando fuera en otra vivienda, la vida tenía colores. Muchos colores. No sólo blanco y gris.

Ya era mayorcita, y me gustaba ir arregladita. 

Los niños de los que me ocupaba eran traviesos, y yo a mis 16 años me hacía respetar, pero siempre tuve el respaldo, el apoyo y la orientación de sus padres.

Con ellos aprendí formas y maneras, no me avergüenzo; ellos me enseñaron a preparar comidas, ayudarles a los niños a vestirse, asearse,. y muchas veces arroparles por la noche.

Por primera vez en mi vida tuve habitación propia ... aunque ya tenía miedo de estar sola. La señora me compraba ropa y me decía que tenía que prepararme para cuando llegase "el vino oporto". 

Me sentía querida, tratada con respeto, y nunca se rieron de mi  francés. Me llevaron a clases, a veces en las fiestas íbamos al cine, y por supuesto todos los domingos a misa.

Yo estaba "nourrie et logée", mas una pequeña  paga que mis padres exigían que se la diera a ellos para ayudar a pagar la casa de Saint Nabord. Pero los dueños me daban unos pocos francos  para mí a escondidas.

Cuando me operaron de una apendicitis aguda, me llevaron urgentemente a TROYES a una clínica privada, y me cuidaron y mimaron como una hija.

Sin darme cuenta me  sentí "guapa"; Me sentía querida - un poco explotadita- con los niños, pero era feliz.

Un año, un joven.  se presentó a casa de mis padres - era el 1 de mayo, con un ramo de muguet, todas las hermanas y yo misma salimos a la cancela.¡ El ramito era para mí y me dio un beso en la mejilla.

Era el primer beso que me daba un joven, me sentí alagada, y envidiada , pero feliz.

Un día me atreví a  contestar a la señora porque no me creyó de una travesura de uno de los cuatro, y su marido me corrigió con tanto respeto  como  dureza. Aclaró la tontería y a partir de entonces me di cuenta que ya era  mademoiselle Linda.   

Me pude comprar zapatos de tacón, vestidos camiseros, de lindos colores, chaquetitas toreras, foulards.

Y el del muguet seguía cortejandome pero con mucha timidez. 

Los chicos me miraban, se ofrecían a acompañarme a todos los lugares y  en las fiestas "foraines" (fiestas del pueblo),  no daba a basto en mi carnet para aceptar un nuevo baile.

Yo les ayudaba  en sus tareas de "recitation", de lecture, de memoriser, de aseo y de repasar la mochila cada día mañana y noche. Me querían y ya de mayorcitos  se echaban a correr para abrazarme.

Nunca creí  ni   pensé que esto me sucedería a mi. Lloraba al abrazarles, y sus padres siempre fueron agradecidos conmigo. 

Yo nunca escondí mi origen portugués, y emigrante y más de una vez fui a sindicatos a ayudar a otras chicas que no habían tenido la "misma suerte" que yo. Por mi francés me preguntaban si era del sur.

Yo entendí que FRANCIA empezaba a ser  mi tierra y el francés (el idioma) me encantaba. Los franceses también, pero en St. Nabord eran todos campesinos, ricos por supuesto, pero campesinos, y de campo; verde en Portugal, en Viana hay mucho. 

Mientras escribo esto, me estoy cansando, puede que confunda  algunos detalles o me líe con las fechas pero todo lo que os cuento es la pura verdad.

Hasta la próxima. Reconozco con orgullo que mi educación, mi cultura y mi saber, han sido hasta 1974 franceses, pero abierta al mundo.

Ya lo  veréis.


 

domingo, 30 de agosto de 2020

HACIA FRANCIA, TIERRA DE PROMISIÓN

 La tuberculosis de mi padre, la usura de los prestamistas para los medicamentos, el hambre y la falta de perspectivas de futuro, fueron suficientes  para que, curado "milagrosamente" de la tuberculosis después de irse hasta San Torcuato (creo), en pleno invierno, y echarse a la piscina de agua junto a la ermita, salió  chorreando, tiritando  de frío, volvieron mis padres, el médico le visitó y él no tenía ni rastro de tuberculosis.

Y nunca dejó de fumar.

Cogió un petate, y salió rumbo a Francia, para probar suerte. Y así fue. Al año regresó, nos llevó a todos, en tren con asientos de madera  , desde Viana do Castelo, hasta  llegar cambiando de tren en la frontera a  un pueblo pequeño, y en la región de l'Aube. Creo que Vitry le François.

Fue el mismo día . La asistenta social, nos esperaba  en la estación del tren, la gente nos miraba, yo también les miraba, cuando la asistenta social nos consiguió comida, albergue en una rulotte  y y despues  una "casa" a cambio del trabajo de mi madre.

Mi madre tenía que hacer limpieza de hierbas, maleza y trabajo doméstico. A nosotros Caritas y el Ayuntamiento  nos ayudaban mucho. Leche, mantequilla, pan, tocino, cada semana había una camioneta que vendía pescado salado, carne para hacer caldos,, con lo que ganaba mi padre pudimos ir comprando algo más.Y cáritas nos proveía de lo  esencial.

No sé. Lo tengo todo muy confuso. Íbamos al bosque a por leña . El dueño les dijo que podían llevarla toda  la que quisieran gratis, ya que a cambio lo limpiaban todo. 

Era una gozada¡ Podíamos calentar la casa,  comer caliente  y calentar ladrillos para ponerlos en la cama envueltos en trapos y dormirnos más calientes.  Eramos tantos nosotros solos que no nos dábamos cuenta del cambio que habíamos hecho. 

Teníamos tres camas de hierro y con mis padres 12 para dormir y comer.

Un día de suerte vendieron lo que les quedaba en Portugal  y consiguieron comprar la casa  en Saint Nabord sur Aube .

Esta fue nuestra casa. con un poco de terreno verde, muy verde, una especie de angar para guardar la madera, para tenerla a punto y seca para el invierno. 

Mi padre tuvo trabajo en una serrería, y después en una fábrica de calcetines "petit bateau"

Nos trajeron mantas, una mesa larga, muuy larga y podíamos comer,  y comíamos todos. Hasta el cura pasaba con la camioneta para llevarnos a misa.

Recuerdo a mi madre afanándose para apañar una jaula para conejos y tener gallinas para comer huevos ¡Habia tanta yerba! 

Ya se acercaba el otoño y había que ir a clase, yo tenía ya 13 años y tenía que matricularme... pero no fue así.

Caritas nos trajo una estufa de leña, y una cocina  también de leña. La asistenta social era muy buena persona, y hacía todo lo que podía. 

La maestra del pueblo también hizo mucho por todos, y se enfadó porque yo no iba a clase

Se acabó la fiesta pero me desarrollé , engordé , trabajé mucho en una granja, en la serrería, y después cuidando los niños de los dueños de la fábrica de calcetines en Arcis sur Aube.

Ahí empezó a cambiar mi vida... "de niña a mujer".

 

RECUERDOS DE MI INFANCIA

 Como ya te conté, nací en 1944, dentro de un mes celebraría mis 76 años de lucha por la vida y por el amor.-

Mis padres, Manuel y María Comcepción  nos contaban  cosas de la vida pasada: "cuando los alemanes venían para buscar alimentos en todas las casas,  teníamos que sacificar  los animales un cerdo, alguna cabra, enterrarlos en sacos y cuando ya  habían pasado sacarlos, y prepararlos con mucha sal para después de secarlos al sol o al humo  comerlos.

Cuando tenía unos 5 o 6 años me acuerdo de  vecinos de un pueblo cercano, que habían desaparecido bajo la dictadura y que les devolvían el carnet de identidad y nada más.

Teníamos mucho miedo, pero jugábamos, con maderas, muñecas de trapo (llegamos a ser 10 hermanas), la mayor Augusta se fué muy jovencita a Lisboa a trabajar de empleada. Pero nosotros nos ocupábamos de la casa y mis padres salían a trabajar, mi padre de leñador llegando  hasta España, mi madre faenas del campo y labores domésticas en otras casas, nosotras  en casa.

Una vez mi hermano pequeño (había dos varones) se coló por una ventanita y no acababa de pasar, y nosotras le animábamos a que lo hiciera,! y lo hizo¡ , mientras le gritábamos  !Manuel pasa, Manuel pasa, y pasó¡

Y después, al tener ya los 7 años, pues yo cumplo el 20 del 09, al colegio. Esto era otra historia.

Tengo mucho carácter, no me dejo pisar fácilmente, y se reían de mi por el frenillo que no me dejaba pronunciar bien las "rr", pero  que bien me fue en Francia, ; Soy rubia, castaño claro, más bien  alta, y por qué no decirlo muy guapa, y tengo gran facilidad para los idiomas. De esto me enteré más tarde ya en Francia y en  el Perú, con José María en Lima.

Iba descalza al colegio, las alpargatas en la mano, y al entrar a clase, después de haber sacado la vaca "pacheca" a pasear, me las ponía. Y así todos los días. El problema era la comida, pero por el camino había frutales de los vecinos, y las naranjas eran muy buenas, con piel y todo .

Un día al llegar a casa mi hermana María ( que vive en Portugal) cantaba limpiando la escalera,

Sabéis por qué, habían muerto los dos gemelos de meses, por las patatas crudas que les dió no sé  quien. Decía "habrá un poco menos de trabajo para limpiar." ! qué mal lo debía pasar la pobre, tiene cinco  años mas que yo y ya era responsable de todo¡ Amasar el pan, preparar las sopas, limpiar la casa ...

Hasta  que vino la tuberculosis de mi padre, y a mí me llevaron a casa mi abuela, pero esto ya lo he contado.

Pasados  los años al morir mi abuela , me llevaron a casa,y yo me sentía forastera, y así fue como Augusta me  llevó a Lisboa a "servir".

viernes, 28 de agosto de 2020

NOS ENTERAMOS DE QUIENES SOMOS¡

NO RESULTA FÁCIL  ADENTRARSE UNO MISMO EN SU PROPIA VIDA,  y exponerla  sin arreglos ni maquillajes, es un trabajo duro, pero al fin liberador.

Soy una inmigrante portuguesa, la quinta de once hermanos, por una tuberculosis de mi padre, nos arruinamos todos, vendieron lo que tenían... y nuestro destino fue Francia, un pueblo perdido en la región de l'Aube . yo tenía 14 años, y empecé trabajando en una granja, cerca de Arcis sur Aube.

Pero  por no sé qué razones me enviaron antes a Lisboa de empleada junto con mi hermana mayor Augusta.

El trabajo era duro, pero los señores no me maltrataban, el problema más grave es la soledad, el desconocimiento de todo, y el miedo a quedarme sola; había pasado varios años de pequeñita con mi abuela, en una casa muy grande en MAZAREFES, junto a Viana do Castelo. Ella me mimaba de escondidas de mi abuelo, pero me pedía que reposara mi escuálido cuerpo sobre sus pies para darle calor.

Yo la quería mucho. Allí comía muy bien, cuando murió, (Linda me decía que moriría como ella, asfixiándose, y teniendo frío)me llevaron de nuevo a casa mis padres.

Me sentí extranjera, rara, la comida era escasa, mis padres no llegaban a mas.

Y me buscaron el trabajo en los astilleros de Viana, caminaba solita con un atadillo con una sardina y media patata, pero por el camino cogía las naranjas y me  las  comía . Íbamos descalzos. las alpargatas solo se ponían al entrar al colegio y al llegar al trabajo.

Al regresar a casa (otros 5 kilómetros) había que limpiar, vigilar a los hermanitos, que querían jugar, y esperábamos que mi madre trajera... patatas y un poco de algo más. Era su paga.


jueves, 27 de agosto de 2020

CONFESIONES MUTUAS

Su sola presencia me hacía vivir con más ilusión y ganas de verla y escucharla.

Yo era poco dado a contar mis intimidades, de hecho le père Enri, el párroco , nunca se interesó por la razón que me había llevado a París; ¿estudiar sociología religiosa en la escuela de Hautes Études?

Ella pedía auxilio, ayuda, rehacer su vida. !!! VIVIR¡¡¡¡

En mi profundidad yo revisar mi vida. Rehacer mi vida y reestructurarla.

 De repente, descubrí a la persona que se interesó por mí, y por mi persona.

Pasamos de escuchar a ser escuchado, de intentar comprender a ser comprendido, y la vida de ambos se iluminó.

Ella, que venia por consuelo y ayuda, me dio a mi el consuelo y su comprensión. Nos encontramos dos personas que querían salir del pozo de una vida no vivida en paz y que la única respuesta que encontraban al buscar ayuda era hay que seguir adelante y aceptar y continuar el camino iniciado.

!Qué duro es no encontrar respuesta a tus depresiones y angustias¡ !que duro buscar luz por todas partes y no encontrarla¡

Y un día después de muchos días,de muchas confesiones,  de pequeños andares por París, estallamos los dos en lágrimas, y nos abrazamos (no había corona virus).

Y nos reímos. Nos callamos, nos miramos, y al separarnos quedamos en vernos al día siguiente en la óptica de Colette y Mr. Bernardin, en la rue de Rennes que nos ayudaron y sobretodo la ayudaron a superar los miedos, pero diciendo la verdad. Y a mi previniendome.

Colette conocía muy bien a la familia Perez Casabayó ¡¡  Yo creo que no tanto como ella.  Y Linda se sentía acogida y respetada, y yo  acogido en el París de las prisas, los boulevares y el de los "pardon", seguido  de los empujones en las escaleras del metro o en los andenes de los trenes y metros.  Poco a poco empezamos a intimar y a sentir "algo".

¿Empezábamos una nueva vida?

 

martes, 25 de agosto de 2020

ESPERANDO LA MISA EN CASTELLDEFELS

 El dia 6 de setiembre, en la parroquia de NTRA. SRA. DE MONTSERRAT, de VISTA ALEGRE  en CASTELLDEFELS,  la misa de las 12.00 horas será dedicada y ofrecida para LINDA.

Y esperando, retomo "la historia y la vida de Linda".

Soy yo que escribe y relata y recuerda, y quiere rendirle un homenaje, tal vez tardío, pero siempre necesario.

La verdad por delante. Ahora no hay impedimentos ni trabas. Su vida, su extraordinaria vida (una madre de familia dedicada a todos y cada uno de nosotros), merece ser contada  y divulgada y explicada para que sus hijos y nietos la recuerden siempre viva, sus amigos la conozcan y sus hermanos descubran el fondo del corazón que les amó profundamente en la distancia , y justo antes de morir (dos días antes), se acordaba de todos y cada uno de ellos. Muy especialmente de Manuel y Maria de Portugal.

NO quería acordarse de aquellos (muy pocos) que le hicieron todo el daño posible, y a los que ella nunca ofendió.  

El año 1972 llegaba yo a París, para la parroquia de St. François de Anthony al sur de París.

En el otro blog ya dije cómo.

Y empecé mi   vida de sacerdote para pagarme los estudios. Nunca quise depender de los jesuitas, aunque más de una vez tuve que claudicar.

Las misas eran... misas, pero entre los fieles había una persona que impresionó mi vida y mis ojos. Y mis sentimientos más íntimos.

Un domingo llamó a la puerta, se puso triste/sonriente, las lágrimas le caían pausadamente, y su preciosa cara brillaba  sin decir palabra. Quería hablar y sólo balbuceaba, miraba al suelo, parecía tener miedo. 

Le di un vaso de agua, se sentó, me pidió disculpas, su hermana esperaba fuera.  Me dijo que sufría mucho, que no sabía por dónde ir ni que hacer. Hablamos, hablamos, hablamos, lloraba, y levantándose me preguntó si podía volver otro día que estuviera más tranquila.

Y así quedamos.

Y volvió. Muchas veces. Y yo ya la esperaba. Era una buena persona maltratada por la vida;  Tenía que recuperar la esperanza y la alegría de vivir.

sábado, 22 de agosto de 2020

LAS DESPEDIDAS SIEMPRE TRAEN RECUERDOS

 Me parece que fue ... cuando conocí a LINDA.

Al llegar a casa la encuentro tan vacía, tan sola, que solo el calor insoportable de la calle me impide escaparme.

Me cansa mucho pensar, no quiero pensar, pero SÍ QUIERO  RECORDAR. 

En la casa repaso su vida, toda ella me habla de LINDA.  Sus fotos, de siempre y de ahora. Sus cosas de cada día y de cada noche. Hay tantas  que me hablan de su vida; de lo dura  que fue en su infancia, del hambre que pasó, de cómo con 13 años la mandaron a trabajar a los astilleros de Viana do Castelo , a   5  kilómetros de su casa, con una sardina y media patata.

Otras explican que después en Francia intentó ser feliz, adaptarse, aprender la lengua, leer mucho y sobretodo estar atenta a las conversaciones para lograr salir adelante. Y lo logró.

Y hay recuerdos : sus tapetes, su  mirada permanente sobre todo  lo que quería y lo que despreciaba (/recuerdos tristes de personas que la humillaron, y la marginaron y nos olvidaron ), hasta borrarla  de su memoria.

Y también imágenes de felicidad, de gozo, de vida llena de ilusiones, de esperanzas : viajes y vida en Perú, Ecuador, Colombia, los dos juntos sin separarnos ni un momento. El regreso de América con 14 maletas, unos amigos  esperando, alojandonos.

Era una nueva vida llena de esperanza.  Y las fotos lo dicen: casa, hijos, trabajo, platos en la pared, muchos platos, muchos recuerdos y una ilusión común: CONSTRUIR POCO A POCO NUESTRO NIDO, VIVIR NUESTRO AMOR, DISFRUTAR DE LOS HIJOS, QUE LOS HIJOS DISFRUTARAN DE NOSOTROS  y así llegar al final.

La casa sigue vacía, toda silenciosa, esperando , que  se llene de vida poco a poco con mis hijos y mis nietos. Y cada día se llena.

Lo cierto es que los 46 años de vida compartida, dan para muchas ilusiones. Y nos las dieron.