miércoles, 16 de septiembre de 2020

SORPRESAS SORPRENDENTES

 PRIMERA  SORPRESA. Linda Vd. debe ser la "primera", en casa, y con su marido. La bien cuidada, la que sale de fiesta y de paseo y la que recibe los regalos del marido.  La segunda es la que trabaja, limpia, asea, friega y está a sus órdenes para que el marido esté contento y feliz. Verá que bien lo pasaran ustedes dos juntos, sin preocupaciones.

A Linda no le pareció bien y a partir de ahí la relación fue ya más tirante.

Al cabo de unos meses descubrimos que en una foto nuestra clavaba alfileres. Pensamos "está medio loca". Pero cogimos un poco de miedo.

SEGUNDA SORPRESA. Fue en un viaje a HUANCAYO. Me pagaban el viaje en avión, pero , para no dejarla sola, me agencié para ir en autobús. La carretera sube hasta los 4.000 mtos. Y el oxígenos se echa en falta, y suerte que llegamos para ya bajar un poco en altura. Linda se ríe y me dice, tengo calor, sudor, un poco más monto un espectáculo. !Qué vergüenza!

 Aposentados en el hotel, un buen hotel, voy a dar las charlas de autoeducación e interaprendizaje, y a mitad de charla, siento que el suelo del salón se mueve porque un profesor estaba muy nervioso, después fueron dos, después la  lámpara del techo... y la conferencia se acabó.

Salí corriendo, Linda estaba en la ventana del hotel, espantada, un pintor colgado del andamio, oscilaba como un péndulo, Linda le gritaba, señor qué hace, se va a caer.

Subí corriendo y el abrazo fue más fuerte que al llegar a Lima. Era la primera vez que se enfrentaba a algo similar. No paraba de llorar, y al rato nos fuimos al mejor restaurante de la ciudad,

TERCERA  beber chicha auténtica peruana. La verdad es que no pudo con ella.

CUARTA En Lima al principio era tan  blanca- parisina`-ya la llamaban Sra. Blanquita y el cobrador del autobús se la miraba y le devolvía cambio hasta que decía! basta¡ pero como le faltaba vocabulario, retiraba la mano y decía merci, monsieur.

QUINTA otro terremoto en Lima mientras estábamos durmiendo.

SEXTA el gusto de comer en la calle,en los chiringuitos la más típica comida peruana... junto al hotel HILTON.

SÉPTIMA, vimos, sentimos que nos queríamos como nunca podríamos pensar. Qué suerte tuve que 

 Linda quiso compartir su vida conmigo Fue mi primer amor verdadero y mi único amor en mi vida.

Que pena que ahora nos ha dejado (pero está ahí) y todos los días nos habla.

PD/No creo que mañana pueda escribir y pasado mañana menos. Hará un mes que nos besó por última vez. 

Hasta luego.

martes, 15 de septiembre de 2020

LOS DISTINTOS ESTADOS DE ANIMO NO PRETENDEN SER CRONOLÓGICOS

 La avenida Mariátegui, en el barrio de Miraflores fue nuestra primera morada, tan morada que nos caímos de la cama de 135cms de ancho y rompimos el somier a los  pocos días de llegar. Pero el barrio es muy "chic".

Ella no llegaba a los 52 kg.,  midiendo 163cms. Yo también había perdido, comía lo justo para tener un poco de dinero para ser "espléndido" al llegar Linda.

Vista la delgadez mutua, y la distancia hasta el Ministerio, buscamos otra residencia, más adecuada  , más cercana y con cama más ancha.

L'Alliance Francaise nos ayudó; contactó con la señora Contreras, y nos fuimos al apartamento en unos bajos  de la calle Jirón Azángaro, en pleno centro de Lima, y muy cerca del Ministerio de Educación, del Mercado Central, de la calle Jirón de la Unión, en aquel entonces la más comercial de Lima Centro.

Salir de casa y cruzar la Plaza San Martín hasta el MINEDUC. no eran más de 10 minutos a pié.

Disponíamos de recibidor-saloncito-comedor (todo en uno), habitación grande, baño completo, ducha rudimentaria, cocina, y ajuar necesario-mínimo para la casa y cocina .

Me olvidaba Linda podía hacer uso de la máquina de coser SINGER a pedales, y una rudimentaria lavadora de ropa, que! lavaba.¡

Y aprendió a usarla para sus clases de corte, modelaje y confección que el Ministerio pagaba para la pareja del trabajador/a.

Tanta cercanía de casa al trabajo y el pase que le proporcionaron para entrar y salir, fue lo mejor de lo mejor. Las comidas en el despacho  mejoraron mucho y eran envidiadas... y después copiadas y preparadas  al estilo limeño. Linda siempre pregunta, prueba, intenta, resuelve las dudas y a comer  hasta ceviche de pejerrey.

Eran en general muy comprensivos, y más con las parejas de los funcionarios adscritos, como yo a la UNESCO, como técnico  en Educación.-

Los sueldos eran pagados regularmente  y siempre en dólares.  La vida empezaba a sonreirnos.

Fuimos a los jesuitas, cerca de la Avda. la Colmena para decir que ya no necesitábamos el dinero.

Todavía nos siguieron dando una ayuda de 200$ durante tres meses más.

Lima es una ciudad grande, muy grande. El centro de Lima, con su plaza de armas, el palacio del Presidente, , la Catedral y los edificios colindantes todos coloniales y muy bien conservados, son de admirar.  Pero tiene sorpresas que para un europeo te deja perplejo:

Los taxis-colectivos, con rutas fijas y compartidos por hasta 3 o 4 usuarios que hicieran la misma ruta , pero con paradas distintas. Los microbuses, los  buses y los taxis de pago.

Fue al bajar de uno de éstos  en la plaza San Martín, donde me robaron la cartera, con el  dinero y la documentación. La precaución de haber hecho fotocopias nos salvó .

A los tres meses  Linda ya  se despachaba con el castellano. Podía ir al mercado central,  Y seguir con regularidad las clases de corte y confeccíon. Que suerte de la máquina de la señora Contreras, Se hizo una mini-falda, cruzada con un short, una flada plisada que por supuesto se ponía, un  pantalón entallado y una blusa , que no llegó a terminar por la situación política -social. que se iba adueñando del país.

En casa era rara la semana que no venían compañeros míos jesuitas y ya no jesuitas. La policía se inquietaba  y nos hizo varias visitas ante tanto trasiego de personas en casa. Pero sin más consecuencias aunque la sombra del General Pinochet en Chile y la jefatura del Gral. Velasco Alvarado  y del  coronel Morales Bermúdez en Educación, se hacían cada vez más asfixiantes y poco a poco tensas.

Pero  el trabajo de nuestro departamento era muy bien visto ". La llamábamos a lo que imprimíamos METODO DE AUTOEDUCACION E INTERAPRENDIZAJE.  pensado particularmente para las zonas rurales y barrios marginales. Pero en casa la sra. Contreras le explicaba como tenía que vivir en Lima, para ser una "señora" . Y a Linda no le gustó, y esto no sentó bien a la sra. Contreras. Quizás Sherlo Holmes hubiera descubierto lo que había mucho antes que nosotros.

 


lunes, 14 de septiembre de 2020

UNA AUTENTICA ESCAPADA A SANTANDER Y LA HUIDA DE TODO Y DE TODOS

   Y por qué?

En la primera parte del blog expliqué al  detalle mi regreso de Bolivia, pasando por Corumbá, Baurú, Campo Grande, Sao Paulo, y Río de Janeiro; por supuesto siempre detenido y custodiado por  policías y militares, hasta la cabina del avión de Iberia.

Ya expliqué entonces todas las vicisitudes. No las voy a repetir..

Pero callé unas particularidades, que ahora desde la distancia temporal y desde la soledad , fallecida mi esposa Linda, ya no tengo derecho a callar. 

Quizás así se entenderán muchas cosas.

Yo supe, me lo contó el P.  Sugrañes, que mi hermano se había movido ante el Ministerio de AA.EE., que los jesuitas de Barcelona, y los de Brasil, también, aunque todo era muy lento y opaco. Recuerdo  la advertencia al llegar al aeropuerto: "no hables, no expliques".

Y en"mi casa " silencios, miradas y ninguna pregunta. Tenía que volver a la comunidad y como si no hubiera pasado nada.

Por otra parte mi hermana y su marido estaban en Santander, él haciendo las prácticas de medicina en el hospital de Valdecillas (mientras hacía , si mal no recuerdo el final de las milicias Universitarias y tenía la oportunidad de hacer una especialidad médica) - si me he equivocado ,perdón- pero lo cierto es que me llamaron para que pasara unos cuantos días con ellos, para  rehacerme de la crisis  con la Compañía de Jesús, conmigo mismo, con la soledad experimentada en Barcelona, y me fue bien, y se lo agradecí.

Debía volver a la parroquia de Montserrat de Badalona, y seguir como siempre siendo jesuita, y sin la comprensión de mis padres, ni de mi familia por lo sucedido con la revolución de Hugo Banzer.

Salí del piso de mis padres, me fui a Lauria 13 , y desde allí conseguí la parroquia de Anthony  y matricularme en la Ecole D'hautes Études de Sociologie, de la Sorbonne.

El viaje , en coche con mis padres y mi hermana Pilar, estuvo bien. Coincidió con el atentado de Munich  durante los JJ.OO. Pero llegamos a  Anthony  a la parroise St. François sin  más nconvenientes.

Poco antes  de salir hacia Bolivia , hacia Sta.Cruz de la Sierra, tuve la alegría de poder ser testigo de la Iglesia en la boda de mi hermana en al Parroquia de Sta. Ana de Barcelona. Y no sólo esto,  celebré la eucaristía y lo más sorprendente, iniciamos juntos el viaje de bodas hacia Madrid en su coche. Yo después seguí en avión hacia La Paz y Santa Cruz de la Sierra, y ellos su luna de miel. Se lo agradecí y supongo que ellos estaban contentos , pero un poquito fastidiados , pero lo hicimos así. Y llegué cinco  días después a Santa Cruz de la Sierra, donde ya me esperaban Luis Bach y Victor de Villasante.

Yo creo que de las tres situaciones que he comentado,  la celebración de la boda, el viaje juntos a Madrid, y el acogerme en Santander  ,vino el creerme con  la libertad de poderles explicar después, a los dos años, mi relación con Linda e ir a pasar con ella unos días a su casa. en Barcelona. Me equivoqué .

El choque fue tan brutal que, a los pocos días , como ya he dicho, tuvimos que salir de su casa en Barcelona (supongo que deben seguir ahí  todavía) y buscar el hotel . Nunca creí que esta situación podría llegar. Qué ingenuo. Y Linda me hizo confianza

Poco después, muy poco después recibí la llamada de París de Mme. Marlière, y después  mis padres me llevaron a recoger mis cosas, y yo fui a despedirme de Linda y explicarle lo de mi futura inmediata salida al Perú.
Pero que la llamaría lo antes posible.
Esto ya lo he contado hace dos o tres días.Y como ya he contado la llamé y rellamé, y el 28 de enero de 1974, ya estaba conmigo en Lima.


viernes, 11 de septiembre de 2020

LA ESPERA ETERNA

 

Yo no pude imaginar lo larga que es una espera de tres meses, y lo lejos que queda la voz cuando hablas desde la distancia y con tanta agua por en medio.

Y LO DURO QUE ES SALIR DEL HOSPITAL, SOLA EN PARIS. 

Su voz sonaba entrecortada, ESTABA LLORANDO, y qué menos podía hacer. Me había perdido y  sentía que no me volvería a ver jamás. 

Pero cuando conseguí el contrato en el Ministerio de Educación, la habitación con derecho a cocina y la residencia en el Perú, la llamé, le supliqué (lo estaba esperando) y acompañada de Colette tomó el avión destino Lima.

Había perdido mucho peso. Traía una maletita de viaje,  cargada de miedos y esperanzas, de dudas y temores, pero llena de amor e ilusión de poder comenzar la vida nueva juntos libres de  presiones´y dispuestos a todo.

Fuimos a Miraflores, y me pidió descansar, y durmió casi 10 horas seguidas.Me dieron permiso de dos días en el Ministerio y pude estar con ella. No paraba de llorar y reír, decía que soñaba y me pellizcaba  para ver si realmente estaba allí. 

Claro que estaba.¡

Yo iba ya al Ministerio en la plaza San Martín, pedí permiso para que ella pudiera traerme la comida y comer juntos en el despacho. !!!¡¡¡, Concedido¡  Y aquello fue la gozada en toda la oficina.. La DIGEBAL DIRECCIÓN GENERAL  sólo llegar Linda cambió de aspecto, Había alegría y sorpresas. Y se creó un clima de amistad y compañerismo increible.

Llega, me da un beeeesssoooo, blanca como una aspirina, recién llegada de París, hablando en portugués y en francés y buenos días en castellano. Puso un mantelito sobre la mesa de trabajo, sacó  dos platos, una fiambrera, con una ensalada, una cocacola, servilletitas, y un poquito de fruta.

Silencio, y todos salieron a la cantina a comer. Uno sacó un bocadillo, y se puso junto a nuestra mesa. Era Pepe Ortiz, después nos hicimos muy amigos.

A la semana de llegar , a la hora de  la comida, nuestro departamento era pura alegría, soporte, ayuda y amistad fuera del trabajo.

"Qué valiente has sido Linda!"  Cuánto debes quererlo para cruzar el charco, sin saber a dónde ibas, y esperando sólo encontrar a JoséMari¡ Pero él nos hablaba todos los días de tí. Te esperaba, y preguntaba cada día los vuelos; sí sí, pero me dejó tirada en París, tenía mucho miedo de no encontrarlo en el aeropuerto.

PERO AHORA YA NO LO DEJO ESCAPAR, NADA NI NADIE SE INTERPONDRA EN NUESTRO CAMINO.

Y así fué.

Qué días, qué noches, qué paseos por Chossica, a media hora de Lima. Ella empezó a tomar las riendas de la casa. Compraba el periódico y hacía crucigramas conmigo, preguntaba, daba pequeños paseos iba al mercado de Miraflores, y escuchaba el castellano aprendía a escribirlo,las "b", las "V",g y j...y los verbos. QUé duro pero con que ganas se ponía. Y lo sacó adelante.

Algunas noches la llevaba a comer a la "pensión Isabela" y preguntaba cómo se hacía un plato, qué era el otro.

Su carita blanca, y su mirada temerosa se fue transformando en una mirada que deslumbraba gozo y claridad y ternura.

Era pura simpatía y cariño hacia todos los que la iban conociendo.


jueves, 10 de septiembre de 2020

DESCLASIFICANDO HECHOS Y MEMORIAS

 

Siento temores y miedos de no ser fiel a la realidad del momento que intento explicar. No quiero traicionar la memoria que aflora vertiginosamente y a veces se para en un stop silencioso. Y en este momento ya no puedo seguir escribiendo.

Hoy estoy , me parece, preparado, aunque no soy escritor pero  sí que escribiendo me libero y pienso que otros pueden participar de nuestra liberación.

Mi estancia en París, mientras estudiaba, y desde el momento que la conocí y la amé varió radicalmente.

Me faltaba tiempo para tanta cosa: catecismo con los niños a las 7 de la mañana, la misa en la iglesia, las clases en la Universidad,  comer con Linda en el "restou" (restaurante niversitario)  hablar y regresar a Anthony, para esperarla a la salida del tren en Sceaux y decirle je t'aime a toujours. Regresar a la parroquia, hacer los trabajos de clase, reunirme con el párroco, y con feligreses. Y pensar en Linda.

Un día la convencí y vino a Barcelona, le dije yo, y conocerás a mi familia,particularmente a una hermana y un cuñado y tal vez a mis padres.  Vino en autobús. Y nos acogieron en su casa para poder conocerla mejor, y preparar a mi madre para la noticia. 

Estuvimos juntos unos días, e  incluso quedamos de acuerdo que subiríamos  al piso dejando como señal la luz del balcón, para evitar "tropiezos".

Yo entiendo que muchos se escandalicen, pero no puedo mentir. Era cura (jesuita) y quería a Linda con locura  .

Una noche, después de cenar , vino mi cuñado y nos dijo tenéis que marcharos de aquí, esto es insostenible, tu hermana se ha quemado haciendo un gazpacho, y al final, mamá se enterará.

Y nos pusieron de patitas en la calle con las maletas en la puerta de la escalera. Fue muy duro, entiendo que en su situación, y teniendo en cuenta la relación estrecha que creo que tenía con ellos, el impacto tenía que ser muy fuerte. Y lo fue.

Nos fuimos a un hotel en la Gran Vía y a los dos días regresó a París. Otra vez sola, y con una crisis interna muy grave.

¿Por que no cogí yo una maleta y regresé a París? Una  vez mas, por cobardía, y porque no me aclaraba en mi vida sentimental.

Hasta que un día recibí una llamada desde París que me trastocó. 

Linda estaba ingresada  muy grave y totalmente inconsciente. Era Mme. Marlière. Linda se había desplomado  al entrar a su casa.Cuidaba de ella todos los días.

miércoles, 9 de septiembre de 2020

PERO LAS CIRCUNSTANCIAS VAN MOLDEANDO LLENA DE CONTRASTES UNA REALIDAD

 Su hermana Augusta me llamaba la atención, igual que Colette sobre los problemas que tendríamos en nuestra convivencia. pero también reconocia que cada vez que nos veía juntos, nuestros ojos delataban el amor y la alegría de encontrarnos.

LLegaron las vacaciones de verano, y yo me decidí a dar un paso, explicar nuestra situación a mi hermana y mi cuñado, sin esconder nada. Yo creí que lo aceptaban y lo entendían y sobretodo nos ayudarían.

Pero las cosas se torcieron por un lado por ingenuidad y por otro por temores, por "el qué dirán".

Fue un mal trago, muy malo , que le hice pasar a Linda sin merecerlo. Ella confiaba en mi y yo no conocía la realidad de la presión y de "l'entourage" familiar.  

A los pocos días regresó sola a París. Los desencuentros familiares iban en aumento, hasta que un día decidí hacer dos cosas, una detrás de la otra:

Volver a París; Hablar con ella (lo hicimos en  las oficinas del banco), ; regresar a Barcelona , no sin antes explicarle a Linda que iba a poner tierra y agua por en medio, y marcharme HUIR  al Perú, para poder reflexionar y darnos un tiempo para decidir, lejos de las presiones  y sufriendo el distanciamiento .

Una vez allí, sentí dolor, angustia, no por  mí sino por Linda, la había dejado en medio de la selva parisina.

Y ella había confiado ciegamente en mí.

 Salí del aeropuerto de Barcelona el día 23 de octubre de 1973.  Y llegué a Lima 5 días después.

Los jesuitas me acogieron, me apoyaron y al mes ya conseguí trabajo, sueldo, residencia y una habitación con derecho a cocina en el barrio de Miraflores . 

Varias veces llamaba a Linda, cuando ya tuve garantía de poder vivir juntos . Ella tamía que yo le fallara otra vez Por navidades del mismo año, la llamé, le supliqué, y le juré que nunca más la dejaría y que pasaríamos la vida juntos, pero juntos de verdad y con hijos como ella quería con tanta ilusión.

Se dejó convencer una vez más y el 28 de enero de 1974  aterrizaba en el aeropuerto de Lima y salia por la puerta de primera clase , y me vio, y la vi. Y empezamos la vida juntos para siempre. Un compañero de trabajo, o, me acompañó al aeropuerto , con su coche, y no fuimos a"nuestra residencia" de Miraflores.

La distancia con el amor, si hay AMOR, se acrecienta. Y el cuerpo se llena de fuerzas , de  ilusión  y de ganas de estar y ser uno solo en dos.

Y así fué.

Durmió doce horas seguidas  Era la primera vez que cogía un avión, y lo hizo sola.  Tenía 30 años, y había puesto toda su esperanza en mí .Colette y George la acompañaron hasta ORLY. 

!cuanto dejaba en París¡¡ Qué se encontraría en Lima¡ 

Primero confusiones por su apellido y la ciudad. Segundo desconocimiento de la lengua. Tercero problemas en la aduana ya que tomaba "unos polvos blancos", para una llaga en el estómago ya cicatrizada, y lo último se encontró conmigo, con mis brazos, que la ayudaban a caminar, estaba muy delgada. y agotada. El compañero brasileño le decía, deja las angustias, las tristezas, descansa, que se ve a distancia lo muchísimo que os queréis.  

!este es el nuevo mundo, y aquí empiezan ustedes la nueva vida.¡

martes, 8 de septiembre de 2020

LA VIDA YA NO SIGUE IGUAL


ME DOY CUENTA QUE ESTOY ESCRIBIENDO , COMO SI FUERA ELLA.

¿Tengo derecho a hacerlo?

Me vienen tantas palabras y vivencias, que sin darme cuenta lo hago. De todas formas así siento que es Linda quien cuenta y habla,  esto me da ánimos para seguir y recordar con más fuerza y sobretodo autenticidad.

Sigo.

Cada encuentro era una nueva ansiedad y angustia, reflejada en su hermoso rostro , pero sus bonitos ojos tornasolados, se volvían cada vez más  tristes, llorosos; yo por mi parte llevaba dentro la lucha interna de mi propia existencia.

Hice un descubrimiento: cada vez que me encontraba , paseaba y sobretodo hablaba con Linda , mi vida alegraba y las ganas de vivir reverdecían. Y Linda me decía lo mismo, y me preguntaba cómo podríamos juntar nuestras vidas, ...

Lo que sí estaba claro era que vivir unas dobles vidas, de apariencia y medio furtivas no podía ser.

Yo hablé con un jesuita, autoridad eclesiástica en Bolivia, dentro de los jesuitas, y me puso en paz con Dios, con la Compañía de Jesús y conmigo mismo. Fue en un café de los Campos Elíseos.

Increíble, pero dejé de tomar pastillas para el insomnio, la digestión, la acidez, la presión. Un solo beso de Linda, una sola mirada, y una palabra de ella, eran más que suficientes.

Linda habló con su hermana Augusta(DEP), y con Colette  Vanderhagen y George Bernardin, que regentaban una óptica en la rue de Rennes.  pero vivían muy cerquita de Chartres. Más tarde estuvimos en su casa y en el apartamento que tenía Colette en la rue de Vaugirard, en Paris 7èm ou 6èm. Seguro que hay una persona que se ha de acordar de esta calle, allí estuvo un verano. Con Colette cuando todavía vivían sus padres, !qué buenas personas y qué honestas¡ Los dos murieron de cancer, Pero  la amistad con Colette, Linda y yo la fortalecimos profundamente.  Fue de gran ayuda para saber a que atenerse si quería casarse conmigo ella nos aconsejaba no venir a Barcelona . No se equivocó en nada.

Nunca la engañaron, siempre la acogieron y la estimaron mucho. Qué lastima cuando los amigos están tan lejos y no sabes a quién recurrir cerca.

Pero nos queríamos, y esperábamos superar todos los tropiezos.

Linda decía sólo pienso en tí, ven a buscarme al trabajo y comemos juntos, y lo hicimos más de una, dos .... veces. Reía más que comía. Como el dinero era escaso, comíamos en los selfs services, o en el RESTAURANTE UNIVERSITARIO  aprovechando mi carnet de estudiante de sociología en la Sorbonne, En l'ecole  d'Autes  Etudes, cerca  del "pont d'Alma". 

El día que me cayó el vasito de vino dentro de las lentejas, Linda reía sin parar, yo rojo de vergüenza, no sabía qué hacer , y me las comí, y todavía reía. las escaleras del metro eran interminables, los segundos de espera eran horas, !largas horas¡

Y desde entonces me dí cuenta que había complicidad.   Y mucho amor y una gran generosidad  de su parte.He de reconocer que yo fui  un poco egoísta, aunque me parecía que no.