lunes, 5 de abril de 2021

LAS GAMBERRADAS EN UN COLEGIO DE PAGO

Ya os conté que había estado interno dos años. 

Después ya en Sarriá  íbamos juntos a pie al colegio. Yo presumía de hermano mayor de serlo y enseñarme los pasillos laaaargoooos y aaaaltoooos , y las puertas de las clases con una mirilla y también muy altas.

Vayamos a lo que interesa:

El padre Caballería (era su nombre de verdad) tenía rapé en una cajita de la mesa del profesor.

Estuvimos mucho tiempo planeándolo, y lo conseguimos. Cogimos su cajita de rapé , y nos escondimos en los lavabos, sacando mina de lápiz con unas maquinillas, y se lo mezclamos con el rapé.

Buscó su cajita,  no la encontró, sacó otra del bolsillo, y ya se puso tranquilo. Al día siguiente le pusimos la anterior en el cajón, y nos dice:¡Qué tonto he sido, no encontraba el rapé y ahora tengo dos cajas!.

Puso los dedos pulgar e índice en la "preparada", y poco a poco su cara parecía un mapa mundi en negro. Tanta juerga y gritos hicimos, que apareció el P. Asensio, abre la puerta, y dice:¿Qué pasa? Se mira al padre Caballería y se puso a reir. Y sin castigos .

Una vez pusimos bombas fétidas, entre clase y clase debajo de la mesa del profe. Era  verano, las ventanas estaban abiertas, pero el olor a podrido salía de debajo de la tarima y mesa del profesor.

Fue más listo que nosotros. ¡Tengo frío!, me  duele la cabeza, por favor cierren todas las ventanas. Tenemos calor, sí, pero yo no me encuentro bien. ¡Cierren!. Cerramos, la peste era insoportable; se levantó, bajó de la tarima,  salió fuera y cerró la puerta.  Ya vuelvo enseguida. Se quedó mirando por la mirilla, entró de nuevo, y dice: ¡Huele mal!  ¿abrimos las ventanas? ...¡ Esperemos un poco que pase el mal olor!

La clase de  física la teníamos en el sótano del colegio. Estaba cerca el final de curso. Entre todos, liderados por el trío de los buenos (yo entre ellos) compramos petardos que al pisarlos explotaban, y otros al lanzarlos al suelo petaban y otros que llamábamos corre-camas (corre piernas). Sembramos el sótano, , unos 30 metros de largo, y esperamos al profesor, los petardos le delataban, y detrás de él, resonando de nuevo los petardos, el P.Prefecto de Disciplina (el P. Asensio). Nos miró a todos, y soltó: señor Pérez, Sr. Llibre y sr. (no recuerdo su nombre)!!! El domingo de ocho a ocho en el colegio, y esta vez sin cine.

El de francés (un ex-legionario francés), se puso tan nervioso con los ruidos, las risas y los papeles mojados contra la pizarra, que no tuvo más ocurrencia, que coger a  uno de nosotros, y sacarlo por la ventana ¡Si no se callan lo dejo caer!. Gritamos, golpeamos sillas y mesas y esta vez el profesor fue despedido del colegio. 

Pero la peor fue estrictamente personal: una pelea a la salida con el conserje, junto a las escalinatas de la entrada. Me estiró la camisa, yo le di empujones, cayó, se formó el "coro de los ángeles" ánimo José María". Por la tarde fuimos llamados al orden. Yo no dije nada en casa ni el colegio tampoco. Tardé un año en contarlo a mis padres.

Al final de curso, decidimos disolver las bandas que habíamos hecho para jugar y defendernos . Fuimos a la calle Anglí, junto al cole en un barranco y allí firmamos la paz. El tren de Terrassa y Sabadell pasaba a menos de un metro(!¡). Los capitanes bajábamos los últimos. Y una maldita raíz se interpuso en  mi zapato, y caí unos 5 o seis metros rodando. Me abrí la rodilla. Había una fuente, la limpiamos y fuimos hasta el dispensario de la plaza de Sarriá. Me curó. Y ¿dónde dices que te has hecho esto?, mientras me ponía tres grapas en la rodilla, después de limpiarla cuidadosamente. No me creyó la historia. Los compañeros, Blanc Xiró entre ellos, estaba blanco. Me acompañó a casa y al abrir la puerta, mi madre se paralizó. Tenía la pierna vendada. ¿Estás mareado ?... Mira  a Blanc, y le dice toma, que tu estás más blanco. Un vasito de agua del Carmen te irá bien. A mi no me dio nada. Bueno sí un vaso de agua.

También en clase de música hicimos la gamberrada de coger pegamento"ymedio" con los dedos, y tirar hilos de pegamento que se posaban pausadamente encima de las cuerdas del piano de cola, que cada vez sonaba menos afinado. Eramos 30 a la vez tirando de pegamento sobre el piano,

Me acuerdo de alguna más pero son más breves. 



viernes, 2 de abril de 2021

LA CALLE DUQUESA DE ORLEANS 14, 1º

La casa y la calle todavía existen- Fue nuestro primer domicilio en Barcelona (Sarrià) cerca del cole los jesuitas, San Ignacio.

Todavía está la misma ventana, a la que nos asomábamos mi hermano y yo. Qué diferencia de vivir en La Escuela de Agricultura de Caldas. El espacio era pequeño. Apenas había un pasillo corto, muy corto. Y de jardín o terrazas, nada de nada.

Pero la zona era "muy buena y muy chic". Poco a poco pudimos bajar a la calle a jugar, a frontón con una pelota  atada a una goma. Apenas había coches que circularan por allí.

A mi madre, que siempre fue más de aparentar, el piso se le caía encima, mi padre , mucho más práctico y acomodaticio a las circunstancias, le parecía bien, mientras no encontremos otra casa.

Recuerdos vivenciales:

-Ponernos a la ventana, y coger cigarrillos Lucir rubios y fumarlos echando las colillas a la calle. Les vimos llegar y corriendo abrimos la ventana del comedor, escondimos el paquete de cigarrillos y... nos pillaron.

Mi madre me hizo ir a confesar a la parroquia. El cura me dijo que estaba mal lo que había hecho, pero no era ningún pecado. ¡Menos mal!

Había un terrado en la azotea. Allí instalamos un " teléfono", con envases de plástico de yogures y una cuerdecita muy fina, con un amigo del colegio. Era Blanc Xiró, si mal no recuerdo era José Luis. Tenía un hermano jesuita.
Al colegio íbamos a pie, Solamente había que ir con cuidado con el tranvía que pasaba por el paseo Bonanova, era el nº 64. Éste más tarde fue nuestro tranvía habitual, al cambiar de domicilio.
Y la tentación (doble tentación) era el intercambio de bocadillos entre los compañeros, y la  peor era la permuta de bocadillos por caramelos o chicles, con un hombre que nos los ofrecía. El hombre prosperó, de la cesta, pasó a un carrito, y del carrito a un artilugio con helados y polos, siempre con permuta.- También tenía cacahuetes y chufas . Y el negocio prosperó tanto que, nuestros padres sospecharon , pues al llegar a casa al mediodía , teníamos mucha hambre.
Se descubrió el "pasteleo", y el hombre desapareció de la esquina. No lo vimos más.
La otra tentación, era el colegio de monjas, para niñas ; Ya mayorcitos hacia el final del bachillerato, Entrar dentro, a escondidas, y poner una piedra en la puerta para que no se cerrara automáticamente, y espiábamos a las niñas.
Se acabó en seco por culpa del profesor de matemáticas (excelente profesor) . Nos dio una arenga sobre la dignidad, el respeto,  las niñas y los niños, y que si se repetían esos actos , el colegio nos castigaría.
¡Repetimos!
¡Nos castigaron a "los mejores de la clase" con un domingo de 8.00 a 20.00, en el colegio, con desayuno, y comida, y al final nos dejaron entrar al cine, sin pagar.!
Esto último fue gracias al Padre Asensio sj. prefecto de disciplina. Le llamábamos el padre "diplomático", ya que tenía un pulmón menos, extirpado, y se quedó  CON SU LADO EN BAJADA. 

Gamberradas del colegio podría contar muchas, y en  muchas de ellas era yo el protagonista. 

Las dejo para la próxima entrega. 



martes, 30 de marzo de 2021

ENTRE LOS RECUERDOS, LA OCUPACIÓN NACIONAL

 Al volver las cosas a la "normalidad" volvieron también los usos y costumbres de la época, siempre tutelados por la Guardia Civil, que tenía patrullas vigilando hasta la montaña de EL FARELL, que domina el Vallés Oriental.

La normalidad consistía que en el "Casino" (un local grande con una planta baja llena de mesas y sillas y un bar), era donde mi abuelo y muchos más se reunían para  para jugar al dominó a las cartas o al ajedrez. Tomando un café o una cervecita durante toda la tarde.

Especialmente los domingos y festivos.

Dentro  había una gran sala con escenario, palcos laterales y sillas en la parte baja. Se usaba todo este conglomerado para fiestas con orquesta, representaciones teatrales (els pastorets), y bailes especialmente para la fiesta mayor.

El final de fiesta se celebra en El Remei  con un aplec de misa y bailes.

Todo esto es para situarnos en la normalidad. La aparente normalidad.

Mi tío Salvador, el de la Farmacia Codina, tenía unas grandes cualidades para el teatro y la diversión de los pequeños y sus padres. Yo recuerdo las veces que le ví haciendo de "diablo" y nada menos que Satanás representando "els pastorets". Yo tenía miedo cuando aparecía en el escenario; pero por suerte siempre ganaban los ángeles, y el niño  Jesús. Todos aplaudíamos. Su hermano Rafel, creo que veterinario, es el que hacía juegos de manos también en el casino. Recuerdo una vez que sacó un periódico, preguntó la edad a un niño y a otro los apuntó en una pizarra, sacó una cerilla, prendió fuego al periódico y aparecieron sin quemarse las edades de los niños !¡ Y así más cosas con las cartas.

 Las monjas también usaban el Casino para las fiestas de final de curso. Recuerdo que una vez tuve que recitar un poema (no sé cual), y después de miles de ensayos, al final me dieron un gran consejo: ¡No hables hasta que todo el mundo esté callado! Creo que estuve unos largos dos o tres minutos esperando la ocasión. Se hizo el silencio,. solté mi poesía, saludé, recibí muchos aplausos. 

Entre tanto las tropas"nacionales" ya habían ocupado el territorio nacional, y tomaban posiciones en  los pueblos , para consolidar la victoria, y algo más .

El tren que iba de Caldes a Mollet desapareció, en su lugar la empresa Sagalés hacía el transporte hasta Mollet y hasta el Paseo San Joan de Barcelona, junto a la plaza Tetuán. El angar de los trenes, fue el refugio escogido por los militares "nacionales" para la tropa. Los oficiales y suboficiales debían ser alojados por las familias del pueblo (dormir, comer y aseo). Yo tenía cierto miedo. Entraban a casa l'avia, como dueños y hasta l'avi dejaba la botiga para saludarles. Unos días era uno y otros días fueron dos.

Todavía recuerdo a mi abuela preparando los desayunos y al ayudante limpiando las botas para el capitán. No era una situación muy cómoda, pero eran los que habían librado la batalla por la victoria.

Un día fui a mirar, de escondidas, el angar donde estaba la tropa. Allí dormían, y había unas perolas enormes para la comida. Me impresionó la gente, las perolas, la comida y el olor que ahora diría mezcla de sudor, ropa sucia, garbanzos cocidos, y no sé que mas. 

Una anécdota: pasaba un muchachito (era en invierno), descalzo y sin pantaloncitos, sus padres tocaban, junto a una cabra , un piano de manubrio. El niño pedía la voluntad. Un vecino dels avis, calvo de solemnidad, al verle de tal guisa, le llama, le dió unas monedas y le dice:¿Que no tens fred al culet?

El niño le mira, se para, vuelve hacia atrás y le suelta: ¿Usted tiene frío en la cabeza?, ¡No!, responde el hombre;- pues yo tampoco en el culo !Es toda una imagen de la situación del pueblo. 

Y si venían los "regulares", creo que eran las tropas marroquis "voluntarios" para la guerra civil, pero ahora ya en calidad de victoriosos, limpiaban la tienda," cuidadosamente".¡ Pagar no!  ¿Por qué si nos habían liberado?

En el casino es donde els senyorets, entre baile y baile, buscaban a la senyoreta (la fadrina), para enamorarla. Le ofrecía un ramo de flores, se lo llevaba una camarero, y ya está.

Mi madre tenía entonces 18 años y mi padre -un senyor de Barcelona y con carrera y estudios y un buen porvenir- tenía 28.

miércoles, 24 de marzo de 2021

RECUERDOS DESORDENADOS DE LA GUERRA Y POST-GUERRA

 Un comentario que había oído muchas veces era ¿Por qué tuvieron  que matar al "oncle " Jeroni? Qué había hecho de mal?

De su vida, yo no lo conocí , sólo había oído que era hermano de mi abuelo, que vivía a Cal Menut -(puede ser que me confunda sobre este particular)- que era muy buena persona, pero para los del comité de la FAI de Caldas hacía dos cosas muy malas: iba a misa todos los domingos y había pagado un altar de la Iglesia parroquial. Y su familia estaban bien económicamente.

Una noche, un comité revolucionario - que a mi entender no tenía nada que ver con la izquierda republicana que defendía la república contra el "Alzamiento  Nacional de Franco"- fue de noche a buscarlo a su casa ya que tenía que ir a declarar ante el comité. No volvió nunca más; unos días después lo encontraron acribillado en la cuneta de la carretera a Sentmanat , camino de Sabadell.

MI abuelo se escondió en la barraca de la vinya , tenía pozo de agua y podría resistir varios días.

Se equivocó y se olvido de mi bisabuelo Francisco, que aun vivía, pero era ya muy mayor. 

Cada dos días le llevaba un paquetito con comida a la vinya, hasta que un día le siguieron hasta la puerta de la barraca. Le amenazaron, le intimidaron, y al final tuvo que reconocer que llevaba comida para su yerno. 

Abrieron la puerta, sacaron a l'avi Esteve, y se lo llevaron. A los pocos días supieron que estaba encerrado en el castillo de Cardona. Allí pasó algún mes, Les daban comida sin sal y llena de cucarachas. 

La sal era importante ya que a muy pocos metros tenían montañas de sal de las minas. MI bisabuelo se sentía culpable. Pero no lo era, además l'avi Esteve era de familia conocida, y la mercería sin él, poco podía hacer. 

En un rincón medio escondido había un cuadro de san Sebastiá, "cosido" a flechas por los romanos. Un tiempo estuvo tapado con toallas para vender, fundas de almohada , etc.El escaparate era muy grande , y junto a él, nos sentábamos l'avi y yo para jugar a ajedrez. Y decir "¡bona nit! a todos los que pasaban, poco a poco cada vez más "mayores" mayormente de Francia que venían a los balnearios. Como mi madre sabía francés, les citaba para el día siguiente para que se aclarara y pudiera vender más fácilmente, especialmente, camisas de popelín y sábanas de Ca la Tolrà .y medias, pañuelos GUASCH , etc.

Una cosa recuerdo: las alpargatas  que confeccionaban a mano mi bisabuelo y su hija l'avia Pepeta. 

L'avi Esteve se encargaba de vender detrás del mostrador, muy largo y con  unos armarios de marcos de madera y frontales de vidrio .Cuando yo iba, siempre por la tarde, me dejaba poner junto a él, para aprender a devolver el cambio y ordenar los sellos de su colección, que después me regaló.

El GLOBO creo que casi nunca bajó las persianas. Aun recuerdo sus dos expresiones:

Josep María, quan "sentis que criden ¡Visca la llibertat!, tu portes avall! (baja las persianas).

"Tu, Josep Maria: si te pregunten y papá, que no viene? ¡Tu no sabes nada. No lo sé!

Aunque estas cosas eran cuando ya la guerra había terminado, y nos enfrentábamos a la "ocupación" nacional. Yo tendría unos cinco o seis años.

miércoles, 17 de marzo de 2021

LOS REYES MAGOS VENÍAN CADA NOCHE DEL 5 DE ENERO

 Pero antes íbamos a recibirlos con antorchas y lamparitas de cirios . Pasaban por la calle principal (el carrer Pi i Margall), donde estaba "el globo", en el nº 12 de la calle.

Iban montados en ,  caballos muy elegantes y nos echaban caramelos. Había que portarse bien, para tener los regalos que habíamos pedido en la carta a SS.MM. Después de pasar  por el pueblo desaparecían misteriosamente.

Jordi y yo nos despedimos dels avis y con la tartana, nuestros padres y el sr. Marcelino, hacia casa, a la Torre Marimón.

Mi padre sacaba a la terraza dos cubos de agua para los ¿camellos? ¿caballos?  y en la mesa del comedor unos platos con turrones y vino dulce y  unas copas de cava, que curiosamente siempre se acababa todo. El agua también.

Un año, me debí portar muy mal, subió a casa el rey Baltasar  le vi subir por la terraza y me dio carbón (de azucar).

Recuerdo que tuve miedo, me puse a llorar, mi hermano me abrazó, y me dijo pero hay juguetes y más cosas. La voz del Rey Baltasar me sonaba; Depués supe que era el hermano del tiet Salvador, se llamaba Rafel, era muy chistoso y hacía sesiones de magia en el casino de Caldas en los días de la fiesta mayor (el 2º domingo de octubre). 

Hace unos días un compañero me preguntaba para que  se usaba el agua caliente, y no supe contestarle todo. Ahora aprovecho: 

-Muchas mujeres cuando yo era pequeño llevaban las gallinas a pelar en la fuente.

-Y nosotros cuando salíamos del colegio de las monjas, jugábamos a subir y bajar las escaleras de la fuente , hasta que un amigo  se cayó  al  sumidero. ¡Cómo gritaba ! Mi tío salió de la farmacia se lo llevó al laboratorio y ... allí lo curó.

-en el ayuntamiento había un calabozo en el sótano. Allí hacían pasar la noche a los borrachos. Y ¡sudaban la gota gorda!.

-la plaza  estaba toda caliente en invierno y ardiendo en verano. Mi padre nos explicaba que una vez les hicieron formar durante la guerra, y estaban felices, era pleno invierno y no tenían frío. Al cabo de una hora, los pies les ardían.

-Junto a la riera había los lavaderos públicos, con agua del lleó,  Y en la calle de detrás  había una fábrica de curtidos de piel, que usaban también la misma agua. Allí olía muy mal. 

En la iglesia la capilla del Santísimo está con calefacción por conductos del agua de la font del Lleó , todas las casas del barrio "antiguo" tienen el agua caliente canalizada.

Los balnearios termales, por lo menos 4 usan todos la misma agua, pero algunos tienen yacimientos subterráneos propios. En la misma plaza se conserva un balnearium" original de la época de los romanos; cuentan que al pasar la riera, después de la fuente, se les quitaban los dolores musculares, a ellos y a los caballos.

Con mi tío yo jugaba con él : a mirar por el microscopio las células y contarlas,. y detrás del comedor había un jardín. Tenía una tortuga y un pastor alemán. que se peleaban porque la tortuga le mordía la cola. A mirar en la trastienda como preparaban los yogurs en un cuarto caliente y no sé que más.

Y ya mas mayorcito me citaba con una chica para pasear juntos. Hasta íbamos a jugar a la bolera. Ya tenía unos 12 años o más.

Lo que más siento de Caldas es la negativa de mi madre a dejarnos unos días "la torreta" una casita para poder ir con Linda y los niños. Con los demás sí lo hizo. Era sólo para que nuestros hijos pudieran saborear un poco Caldas. No hubo manera. De allí sólo guardamos el reloj de pared, que funcionó,gracias a la paciencia de Linda. Ahora vuelve a funcionar gracias a la paciencia del relojero. Y yo por obedecerle  en la manera de tratarlo.

Perdón. Estoy descarrilando  el relato. Pero se me agolpa todo en la cabeza!!

 

martes, 16 de marzo de 2021

NO SE TIENEN QUE DECIR MENTIRAS!

 Parece ser que en aquella época, esto era muy malo; en el catecismo en  la parroquia de Caldas, llamada catedral del Vallés por su  fachada barroca  y su amplitud  interior; el cura nos decía lo mismo. No se debe mentir.

Este mandamiento lo entendí muy claro, pero junto a esto había otro problema que ya me resultaba más difícil de comprender: ¿Por qué no se puede contar fuera de casa lo que es verdad?

¡Vaya problema!

 Un día , por la mañana, al llegar al colegio de las monjas, por la tanto tenía que ser pequeño, al entrar a clase me encuentro la hermana que nos daba las clases, subida encima de una mesa cambiando una bombilla.
Al verme entrar, solo pisar la clase me dice:¿Que han dicho tus padres al ver la cuenta del mes?  Mi respuesta fue muy clara..., ¡no se puede mentir!, yo intuía que no le gustaría ni  ni a la monja ni a mis padres , ¡pero no se puede mentir!
-¡Qué cara que tienen estas monjas, cómo se atreven a cobrar esto!  Y tal cual (en catalán) se lo dije a ella. La bombilla cayó al suelo, los niños entraban, se hizo un silencio profundamente angustioso. 
 Yo soy zurdo, y esto no podía ser; como todos los días, me ataban la mano izquierda a la silla- cuando había que escribir en la pizarra de mesa- hasta que me corrigiese. ¡sigo siendo zurdo! y escribo con la derecha, con muy mala letra, pero juego-jugaba- a fútbol, a tenis, a frontón...hasta muevo las piezas de ajedrez o de damas con la izquierda. 

Otra historia del pueblo, cuando me quedaba con mis "avis", me lo pasaba en grande, y más cuando mi hermano ya estaba interno en los jesuitas. Yo era el rey de la casa. Salía a comprar el pan (todavía lo pesaban). ¡ Los medios kilos, pesaban 500 gramos! y si a la barra le faltaba un poco se añadía, pesando, lo que faltaba.
Lo bueno de la historia es que l'avia Pepeta, cada vez que volvía de "cal Pí", (la panadería) o de ca l'Amalia (la charcutería), me preguntaba: Josep María, ¿Que t'han di que ets molt simpàtic? Y así con todas las tiendas.A cal Niubò , pastelería que tenía en el escaparate una maquinita en miniatura que hacía carquiñolis de verdad, etc.
Y yo casi siempre contestaba: ¡ SÍ!
La segunda pregunta era : ¿I que has explicat? 
Res, solo lo que me han preguntado.  Ah si?
¿Qué?
Que si nos íbamos de la Torre Marimón,  que si la mamá quería marchar, que a qué colegio iríamos, que si íbamos a alquilar una casita en Caldas, que si iría a los jesuitas como tu hermano Jordi, que si tu papá se quedará en Caldas, o dónde irá , etc.
-Y tu que has dicho? ¡que quiere que diga, avia, la verdad!
Todavía recuerdo el pisotón que me dio l'avia cuando por lo visto explicaba más de la cuenta, y yo le dije : ¡Me has pisado!, y seguí hablando-más de la cuenta- y me mandó salir a la calle.
- Al cabo de unos días tuve "clases particulares" dels avis y de mis padres sobre que no se explica nada fuera de casa de lo que se habla en casa . Yo pregunté: ¿Si es verdad tampoco?, -Tampoco. 
-No lo entendía, y yo insistí, pero si no he mentido, he dicho la verdad, como lo de las monjas, ¿qué?  Lo que dijisteis de las monjas cuando os dí la factura del mes, ¿qué dijimos?
-¡Que cara que tiene estas monjas!
-Tuve una segunda ronda de "clases particulares". Pero no sé si aprobé..  
Al empezar el curso, después de las vacaciones de verano nos trasladábamos a Barcelona, más propiamente a Sarrià, calle Duqesa de Orleans, nº 15, frente al jugador del Barça , Kubala.Y un amigo que vivía enfrente, me regaló mis primeros sellos de mi colección, se llamaba Serrahima. ïbamos , junto ya con mi hermano al colegio San Ignacio, estaba cerca y podíamos ir a pie.
Lo de las mentiras me quedó muy claro, pero lo otro, no tanto.-

sábado, 13 de marzo de 2021

...YO SEGUIA EN CALDAS Y EN LA TORRE MARIMÓN.

 La marcha de mi hermano al internado de los jesuitas de  de Sarriá fue un duro golpe para mi.

Papá ya nos había enseñado a jugar al ajedrez, por esta razón jugaba también con mi hermano y mi abuelo Esteve.

Eran momentos apasionantes, yo me quejaba de que si le ganaba, el daba un golpe "sin querer", se caían las piezas e irremediablemente decía"ahora que ganaba", y me ofrecía una revancha.

Las veces que me quedaba a dormir en su casa, fueron bastantes, lo mejor era: la partida de ajedrez, la cena que preparaba l'avia Pepeta (Josefa), escuchar la radio en el comedor, la radio pirenaica y dormir en una cama grande, toda para mi. y registrar el segundo piso, había algún ratoncito, tomates de rama colgados, racimos de uva, y unas cajas grandes llenas de periódicos de la época de la ante-guerra y post- guerra.  Por la mañana sus desayunos eran "el no vas más": huevos fritos, con patatas fritas, un poco de jamón o bacón a la plancha y un buen vaso de leche con azúcar, sin olvidar la tostada con aceite de oliva de la vinya. 

Y después al colegio de los escolapios para preparar el bachillerato , que empezaba a los nueve años. Pero yo quería estar con mi hermano. El internado era muy severo, incluía sábados y domingos, salvo que un familiar (mi tía Pilar  hermana de mi padre y el tío Jesús que vivían en Barcelona) lo fueran a buscar para comer al mediodía.

Estos tíos yo los adoraba, aunque mi tío, gallego, me imponía mucho, era, alto, fuerte, y hablaba castellano. Yo le trataba de Vd., aunque un día se enfadó y me dijo aunque hable en castellano, me tratas de tu y se acabó. De mi tía Pilar ya os hablaré otro día. Era "UN GENIO".

Me regaló una bola de papel de plata (de verdad) del tamaño de un pelota de tenis, y una máquina de tren eléctrica, con sus vías y tres vagones. Con los años le perdí la pista. La máquina debió descarrilar... 

Ellos vivían con los avis de Barcelona. L'avia Pilar tenía una caja de potecitos de piramidón, como cincuenta o más, y ¡qué juego tan bonito era! Tienes razón Alvaro que con cualquier cosa éramos felices.

Teníamos que ir en autobús y tranvía hasta la calle muntaner 205, 2º 1ª. Íbamos pocas veces mientras vivíamos en Caldas.

En Caldas jugábamos  mucho con mis primos Salvador, Esteban Mariona y Montserrat. Durante muchos años vivieron en una casa que tenía una gran terraza. Ibamos a jugar y con la manguera, la tieta Teresa  nos duchaba. MI tío Salvador también venía a jugar con nosotros. El era farmacéutico, como su padre. En esta familia, todos los mayores se llamaban Salvador, y todos fueron farmacéuticos, renombrados, reconocidos y poco a poco convirtieron una parte de la farmacia en museo. Todavía sigue, aunque ellos ya murieron .Mi primo también.

De mis primos guardo muy buen recuerdo y alguna vez nos comunicamos todavía.

Reconozco que yo era travieso y que hacía enfadar alguna vez a mis abuelos o a mis padres.

Os cuento dos: Una en la Escuela, me escapé de casa y al salir a la calle, me encontré que era ya muy de noche. Tuve miedo, y me escondí debajo de la escalera, y pensaba "ahora pensarán que me he ido de verdad; mi madre me llamaba ¡Josep María"! Mi padre no gritaba. Bajó tranquilamente la escalera, iba a salir, se dio la vuelta y me dice: "deixat de tonteries que la mamá te està buscant". Castigado sin postres y a dormir.

La otra con mi bisabuelo Francisco: me pilló escondido junto al cine IDEAL de la plaza del Ángel en un callejón estrecho y oscuro fumando con dos amigos del colegio. Me dijo levantando el bastón: ¡Ay de ti , si la teva mare ho sap! Pero no lo supo hasta mucho más tarde. Creo!?!

Entretanto mi padre quería que yo fuese también a los jesuitas. Pagar dos internados era imposible y el ambiente en la Granja con el nuevo Director, era cada vez más irrespirable, Se olía en el ambiente el traslado. Y en Caldas la gente hablaba y preguntaba. Me habían enseñado que no se debe mentir nunca. ¿Nunca?¡