
Desde hace más de .... años he deseado escribir, relatar, mostrar a mis amigos y a quienes sientan curiosidad aspectos de nuestras experiencias vitales con Linda, que se iniciaron un mes de setiembre de hace más de 40 años y se prolongan en el tiempo hasta que el cuerpo aguante. Los jesuitas saldrán a colación más de una vez así como nuestras andanzas por Bolivia, Perú, Ecuador,Brasil Francia y Cataluña. El relato empieza...hoy y se desplaza en el tiempo a 1972.

Estoy en clase de Filosofía en San Cugat. Éramos muchos. Uno de entre nosotros se llama Quiroga, y es boliviano, si mal no recuerdo recién llegado.
El profesor, jesuita también, era muy campechano. Llega a clase, se sube a la tarima, nos mira atentamente y suelta: "¡Hermano Quiroga!...¡Hermano Quiroga!... Sí Padre, dígame!, ¡Cuéntenos algo de Bolivia, de Oruro, Vd. es de allá ¿No?... ¡ Cuente, cuente, algo de allá! La clase en silencio. Al ratito se oye. ¡ Hace un frío en Oruro...!
Y se acabó la explicación, y siguió la clase, que en realidad no había empezado todavía.
Pues sí, en Oruro hace mucho frío, Está a unos 250 kms. de La Paz, en pleno Altiplano, cerca del salar de Uyuni, al pie de los cerros perforados, vaciados durante años y años para expoliar al pais de la plata ,estaño, cobre que varias generaciones de indígenas han arrancado de sus entrañas para beneficio mayormente de los que no las trabajan. Y desde Oruro, hasta Potosí, pasando por Uncia , Llallagua y muchas más, los cerros están vaciados y expoliados. Recuerdo que en Uncía había tanto minero joven muerto por derrumbes o explosiones o por agotamiento físico, que la llamaban "EL PUEBLO DE LAS VIUDAS".
¿Por qué en España se decía de algo muy bueno o muy caro, "vale un potosí"?, por la plata traída de POTOSI, y por la monedas acuñadas en" la casa de la moneda" de Potosí. Mis dos abuelas cuando yo era pequeño lo decían frecuentemente.
Fuimos pues hacia Oruro para "disfrutar visualmente" de la DIABLADA de ORURO. Es algo impresionante y único en el mundo. Los mineros con disfraces artesanos, que llegan a pesar 20 kgs y con unas máscaras que cubren la cabeza simulando diablos. Deben pelear siempre contra el Arcangel, por supuesto el Arcangel siempre gana.
La fiesta dura tres o cuatro días, si mal no recuerdo para el tiempo de carnaval. Es impresionante.
(Creo que tengo una foto en color y otra en blanco y negro, la pasaré, en cuanto la encuentre.)
En Uncia nos invitaron a bajar a la profundidad de la mina, pero, POR FAVOR NO DIGAN QUE SON PADRECITOS, QUE LA TRADICIÓN DICE QUE PUEDEN CAUSAR DAÑOS SI ENTRAN PADRECITOS". Entendido. Las mujeres tampoco pueden entrar, pero recogen los desperdicios del mineral pobre, amontonado a los pies de la bocamina.
Sólo meternos en la fila, y justo al entrar , el que abre y cierra el paso nos dice:¡"BUENOS DIAS PADRECITOS, NO DIGAN NADA!
Pasamos en fila como los demás, con casco y linterna, y de zapatos unas "chirucas"! de la época, que se fabricaban en Manresa. Nos meten en la jaula, y bajamos unos 350mts Allí están las grandes galerías, las vagonetas, los raíles y los angostos pasadizos, someramente apuntalados, hasta llegar a los mineros, de pico, y pala y taladro y dinamita.
No me impresionó. Me causó miedo y una cierta claustrofobia. A mitad de la galería una sala más grande, con luz, y en un rincón un altar al diablo, y en la otra punta sin que puedan verse, otro a la Virgen María.
De repente:!protegerse! hacia atrás van a explotar los cartuchos de dinamita ,los mismos que algunos mineros usaban en sus protestas laborales.
La galería se llenó de polvo, humo, el estruendo era pavoroso, y ahí si tuvimos miedo de verdad. El encargado de la galería se excusó. No le habían avisado de que había visitantes.
En la parroquia de Uncía, los campesinos llevaban por Pascua cestos de papas y hortalizas, para que el padrecito las bendiga y su intención era dejar todo para el padrecito, que para no desairar cogía una papa, y la depositaba en otro cesto para dar a los que pudieran necesitar. Esto sí que me impresionó.
De camino hacia La Paz nos paramos en unos baños termales como piscinas qué gozada en medio de tanto frío, y eran gratuitos y con agua corriente. Una maravilla en medio del desierto, las iknas, el salar de UYUNI, y la impresión que todo esto causa.
Creo que es una parte muy importante de la formación jesuítica. Te sorprende, te admira, te entristece y piensas, qué soy yo en medio de tanta inmensidad! A qué he venido yo aqui? A dar testimonio de la verdad.! Y me fui a dormir cansado y bastante atribulado. Son muchos impactos en pocos días, para asimilarlo.
Todavía tuve tiempo para enseñar a conducir a un jesuita que necesitaba sacar el brevete para ir de poblado en poblado.De poblado minero, a poblado minero, ¡cuánta pena, cuánto sufrimiento, en soledad, con la riqueza a sus pies, para que otros la disfruten.
Sea en las flotas de los buses, o con la camioneta del Colegio, o en avión, siempre mirando a lo lejos o junto a mi como peatón despistado, las sorpresas son constantes, y modifican mi percepción de una realidad que desconozco por completo.
EL LAGO TITICACA Y LA VIRGEN DE COPACABANA.
Una maravilla difícil de explicar su grandeza , sus totoras cruzando el lago, inmenso lago a 3.810 mts. sobre el nivel del mar con casi198 Kms. de longitud y que pertenece a Bolivia y Perú. La totora, sirve para todo y se mima su cuidado.
Ví totoras en el lago sagrado de los Uros, y me impresionó, esas barcas hechas con la planta, las casas de las islas en el lago, hechas con la planta,, y como aprovechan las raíces que quedan para comerlas por su alto nivel de iodo. Y en medio de todo el inmenso lago sagrado de aguas cristalinas- allí no hay polución.
Y el santuario de Copacabana presidiendo, vigilando y protegiendo a los uros que cuidan y miman sus orígenes y su vida.
Teníamos ya hambre y vamos a comer al "restaurante" especial a los pies del santuario.
Una sala muy grande, unas mesas situadas a ambos lados de la sala, para unos seis comensales cada una, y junto a cada mesa una cholita con su anafe, sus olla grande, otra olla de agua "limpia" para limpiar los platos, y el servicio atento y esmerado para que te sientes y comas.
El sabor, buenísimo, los ingredientes también, el aroma digno de un "gran restaurante". El plato un cocido con todo, papas, quinua, cerdo, (chancho), creo que maiz, no recuerdo más. Nos vamos, agradecemos, pagamos, muy poco, y nos vamos.
Se me ocurre dar la vuelta para mirar, veo a la cholita que está escogiendo de los platos, lo todavía aprovechable y lo sumerge con cariño, en la misma olla para los comensales siguientes.
Esto era hace casi ¡60 años!. ¡Y era riquísimo!
Por el camino, ancho pero de tierra, descubrí un paisaje, árido, con rincones teñidos de rojo porr la composición de hierro y del agua que desciende de los Andes, que impresionan y están a un tiro de piedra.
Las ruinas de TIAHUANAKU sorprenden por la grandiosidad y la geometría calculada de sus dimensiones. La Puerta del Sol está rajada, y el mismo sol se deja entrever brillando con el cielo azul de fondo impoluto.
Descubro las ruinas, impresionantes ruinas, del templo del sol. y la Iglesia del pueblo construida con las piedras sacadas del templo inca y alrededores. No acierto a asimilar tanta inmensidad, y la pobreza de los moradores de los pueblecitos incas.
Creo que empiezo a descubrir una parte de la Bolivia que guarda su historia y vive su cultura y su religión.
El cementerio, cerca de las ruinas celebran el entierro, están regando con cerveza y con chicha la tierra donde reposa el difunto. La pachamama le acoge y sus parientes y amigos le arropan hasta bien entrada la noche. Seguro que descansará en paz.
Esta fue mi primera salida, como conductor y saqué aprobado.
La cordillera de los Andes, que se extiende a este y oeste del Altiplano es inmensa y tiene una especie de poder hipnótico, Al regresar y ver a lo lejos el majestuoso ILLIMANI que preside la ciudad de La Paz, al fondo ,el ánimo se encoge, y lo sublime supera lo imaginable.
Puede parecer una tontería, pero ¿cuándo se me hubiera ocurrido en Barcelona sentarme en el suelo de una calle?
En La Paz lo hice más de una y dos veces en el mismo camino. Y en el Colegio , al olvidarme las llaves de la habitación., las notas o lo que fuere, llegué a sentarme y a parar y reposar, antes de iniciar una clase.
Mi primer "sobresalto!" fue al ver a los alumnos mayores, eran casi como yo, recuerdo que había uno que ya era padre, y otro que guardaba un puño "americano" en el bolsillo, por si había pelea , pero en el colegio eran dignos de admiración. Yo notaba en ellos el ansia del saber y del preguntar, y la capacidad de discurrir y discutir el argumentario propuesto.
Como profesor, disfruté y me sentí querido por los alumnos y los compañeros jesuitas. Esto no se olvida nunca.
No sé escribir cuentos, pero si supiera hacerlo, son tantas las experiencias, tantos los descubrimientos, y tantas las sorpresas , que lo intentaría, copiando el blog de Mario Chávez. Además tiene la ventaja de entremezclar las lenguas con las costumbres. No es ventaja, es arte.
Mi primera sorpresa, la camioneta verde GMC del San Calixto. ¡Qué miedo tuve! Convalidé "el brevete" de conducir, aunque no me sabía el nombre y las direcciones de todas las calles, que era obligatorio. Estuve tres meses mirando, observando, cómo doblaban las esquinas en calles estrechas, y después los mandos de la camioneta.
Marcha atrás, donde tenía la primera en el SEAT. Los cambios de luces, largas y cortas, en el pié izquierdo, un poco más abajo del embrague. Total, que cuando subí por primera vez, al ir palante le dí un golpe al de detrás y cuando quise poner la primera, encendí las luces. ¡Un auténtico desastre!
Al final conseguí sentirme seguro y practiqué. Pero no sabía cómo eran las carreteras, los puentes, y los caminos carreteros hacia los "yungas" de clima tropical. O hacia el altiplano inmenso, inacabable y siempre sorprendente.
Debía ser la altura, lo grande de la furgoneta GMC, la inexperiencia (hacía solo tres meses que tenía el brevete), la estrechez de las calles o simplemente el estar un tanto inseguro. Pero lo superé y pudimos iniciar un periplo de salidas de descanso en el que creo que todos lo pasamos bien y a veces con miedo. Las curvas son muy curvas y los desniveles muy pronunciados.
El ansia personal de conocer Bolivia, no sólo La Paz y el San Calixto , hicieron posible lo que yo creía imposible.
Esto fue, lo que me cambió y me convirtió en otro. Vivir en Bolivia, estar en Bolivia y trabajar en Bolivia es algo que me trascendió a mi mismo y me fue generando una nueva visión del valor de la misma vida.
Sinceramente no tenía ni idea de a dónde iba ni para qué. Ya se que más de uno está diciendo, ¿No ibas de profesor? ¡Sí! Iba de profesor; pero para este trabajo no se necesitan tantas alforjas ni reflexiones. Ir a Bolivia significaba para mí romper unas amarras, descubrir otras amarras, que te retienen fuertemente y te obligan a cambiar tus prioridades.
La "pacha mama" boliviana tiene una fuerza, una hondura, una simbiosis con el boliviano, que no he vivido ni conocido en la Europa de la que salí, regresé, volví a salir, para regresar, para volver a salir y regresar, ya esta última vez con Linda.
Tener el carnet de conducir, me permitió participar en casi todas las salidas, excursiones, visitas, "descubrimientos" de los territorios, las personas, los modos y maneras de los más trivial a lo más sorprendente.Vivir en La Paz, con su altura, con El Alto en el altiplano a 4100 mts. dominando la pendiente rellena de casitas y de un bullicio de gente que yo no acertaba digerir. Recuerdo las veces que iba al aeropuerto a recoger compañeros y a acompañarlos para salir, que me impresionaba el bullicio de niños (muchos niños) que cruzaban la carretera, los camiones que transportaban también a personas, y que no acertaba a comprender.
¡Cuán lejos estaba de comprender la realidad sociocultural de un país multiétnico y que había sido obligado a aceptar los modos y las maneras de los que "les descubrieron" y creyeron que les vencieron!
No sé mucha sociología, pero creo que si hay un pueblo que no se ha rendido a los dominadores, sean los que sean, este es el pueblo boliviano. Siempre resurge de las humillaciones, con más fuerza, y valentía para caminar hacia el nuevo futuro.
Tardé unos tres meses en aclimatarme a la altura y a la no-prisa. Al principio , solamente subir las escaleras del SANCA, me hacía resoplar, no digo nada de las calles empinadas con los "varitas" regulando el tráfico poniendo los semáforos en verde para los coches que subían las empinadas calles; Tan empinadas que a mitad de calle me sentaba en la acera para tomar fuerzas para seguir subiendo hasta el colegio.
Aunque me estudié, como dije el otro día geografía, e historia de Bolivia, solamente el contacto con la población en general, los alumnos y sus padres y los compañeros jesuitas que mucho me ayudaron en el aclimatarme y entender las expresiones coloquiales ordinarias, para evitar hacer el ridículo en reuniones o en casas de familiares de jesuitas o de conocidos. El P. Beneyto fue en esto un gran maestro de ceremonias, conocía todo el mundo, y todo el mundo le quería . Era el Prefecto de Estudios siendo el P. Carrero, , rector del Colegio.
Allí aprendí que los autobuses o el tren no se cogen, se agarran. El verbo coger está desterrado en todos los ámbitos menos uno...
Mañana descubriremos Bolivia, pues os quiero trasmitir la misma ansia que tenía yo de conocer y descubrir este mundo en el que me encontraba.
Sinceramente no lo sé. Y sin embargo es la pura realidad.
El José María que conoció Linda y que lo descubrió al poco de encontrarnos en París, había pasado por distintas etapas que ahora, gracias a este blog que me obliga a hacer una introspección, Linda descubrió y aceptó.
Creo que algo de esto ya se entrevió en alguna pagina, con ella en Lima.
¡También es casualidad, que se reunió conmigo en Lima, y en el pasaporte ponía de nombre Linda Lima!
Sigo mi análisis de la influencia y del poder que tiene Bolivia en la formación de mi personalidad.
1º Al acabar filosofía en San Cugat me llamó el Provincial, y me informó de que si seguía dispuesto a ir a Bolivia, podría ir a hacer los tres años de profesor en La Paz, en el Colegio Máximo San Calixto. Mi mundo interior cambió al instante. Y las reflexiones vinieron después.
2º ¿Qué sé yo de Bolivia? ¿Y de la cultura y las costumbres, y de su historia, y de sus tradiciones, de su clima, de su riqueza minera, agrícola, de las diferencias entre las regiones del altiplano, del valle y del Oriente Boliviano?.
3º ¿Qué se supone que esperan y quieren de mi, los alumnos del colegio, los padres de familia, los jesuitas y la Iglesia, ? ¿Y Bolivia desea algo específico de mi?
4º ¿Seré yo capaz de responder a las dudas y a las necesidades para las que se supone estoy preparado?
Ante tantas preguntas lo primero que se me ocurrió fue leer un poco la historia de Bolivia, su independencia de la corona española, la importancia del virreinato del Perú, sus límites geográficos y sus habitantes, sus creencias , sus guerras limítrofes al este y al oeste y hablar mucho con compañeros bolivianos que me explicaron mucho y BIEN la naturaleza y los modos de ser y actuar de los bolivianos.
No voy a hacer una tesis. Pretendo trasmitir los miedos, las ilusiones, las esperanzas de un naúfrago en medio del continente sudamericano. En el mismo corazón de Latinoamérica, y por lo tanto la expresión más auténtica de la multidiversidad étnica.
Desde mi perspectiva , pienso que cuando el "corazón" de américa late, se enfurece, se apasiona, sufre, y lucha para no desfallecer, es toda América Latina que late, se enfurece, se apasiona, sufre y lucha para no desfallecer. Creo que el "Che" también lo creía así, y fue traicionado y asesinado.
Atravesar América, después de cruzar el charco, desde Río Janeiro hasta La Paz, en bus, en tren, en bus otra vez y llegar a La Paz con sus 3700mts. de altitud sobre el nivel mar, parando en Santa Cruz, y Cochabamba, es algo tan imponente e inimaginable que uno pone necesariamente su confianza en Dios, y en los que me van a acoger.